Victor Rivas

La Espriella-Río Mataje

Entre Colombia y Ecuador existían 2 pasos fronterizos, el principal ubicado en el sector Rumichaca, que comunica Ipiales y Tulcán. El segundo en Lago Agrio, en la provincia de Sucumbíos y, desde el sábado pasado, entra un tercero que a partir de esta fecha se convierte en el segundo en importancia ubicado sobre el Río Mataje que une a Nariño con la provincia de Esmeraldas, en el Ecuador.

La inauguración y puesta en funcionamiento de esta obra conocida como La Espriella-Río Mataje, se inició en el año 2014 y culminó 7 años después, tras sortear múltiples dificultades técnicas, presupuestales y de seguridad.

El proyecto permite integrar aún más las economías de Colombia y el Ecuador, fortalecer el turismo y el intercambio comercial, generando nuevas fuentes de empleo e ingresos para los habitantes de esta rica zona de la frontera binacional.

Para lograr estas metas aún hay tareas pendientes por desarrollar, como el fortalecimiento de la seguridad, para combatir la delincuencia transnacional, el narcotráfico, la minería ilegal y la trata de personas que de manera permanente se observa en la frontera.

La obra tuvo una inversión de $240 mil millones, que mejoran la calidad de vida de 187 mil habitantes de la zona.

Para el sector transportador esta vía le permitirá un ahorro de un 50% en gastos de operación y una disminución de 6 horas de viaje hacia el pacífico.

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Para sellar con broche de oro la inauguración de este importante paso fronterizo, hoy se requiere fortalecer la seguridad de la zona para generar confianza en los usuarios y en segundo lugar, y de manera especial, reforzar de inmediato la campaña de vacunación de todos sus habitantes, para que la frontera se abra y genere confianza por parte de los habitantes de los dos países.

 De no avanzar en el fortalecimiento de la seguridad y en la vacunación, este proyecto podría convertirse en un elefante blanco que sería imperdonable no aprovechar. Los gobiernos y los líderes regionales de Colombia y Ecuador tienen la palabra.

POR: VICTOR RIVAS MARTINEZ.