
Era pleno día. Familias esperando noticias de sus seres queridos. Comercios abiertos. Y de un momento a otro, dos personas en moto agredieron a un hombre justo en la entrada del Hospital Departamental de Nariño y huyeron.
Los locales cerraron de golpe. La gente corrió a buscar refugio. El miedo se tomó una cuadra entera en segundos. ![]()
Ningún lugar de nuestra ciudad debería generar ese miedo. Pasto merece tranquilidad. Normalizar esto no es una opción.


