Un mes después de los potentes terremotos en Venezuela, cientos de familias continúan la desesperada búsqueda de sus seres queridos entre los escombros.
Los sismos afectaron gravemente la costa norte del país y provocaron el colapso masivo de estructuras habitacionales en diversas localidades costeras.
En el complejo residencial OPPE 26 de Caraballeda, diez de los doce edificios públicos sufrieron un derrumbe total durante el desastre.
Según informes oficiales, las autoridades confirman más de 5.300 fallecidos y cerca de 16.500 heridos en todo el territorio afectado.
Sin embargo, diversos organismos independientes estiman que las cifras de personas desaparecidas podrían ascender a varias decenas de miles.
Investigaciones por presunta negligencia tras terremotos en Venezuela
Los afectados cuestionan abiertamente la calidad de los materiales empleados en las construcciones públicas derribadas por el fenómeno telúrico.
Los ciudadanos preguntan si existió una presunta negligencia en el diseño de los planos o en la ejecución de las obras.
El ministro de Obras Públicas, Juan José Ramírez, rechazó las acusaciones sobre posibles fallas en la edificación de los bloques.
Ramírez argumentó que el impacto simultáneo de dos movimientos telúricos en distintas direcciones superó la capacidad de respuesta institucional.
El funcionario gubernamental señaló que la fuerza del sismo destruyó de forma imparcial tanto infraestructuras públicas como privadas en la zona.
Desafíos económicos ante desastre sísmico venezolano
En municipios como Catia La Mar, los equipos de rescate retiraron la maquinaria pesada antes de finalizar la extracción de cuerpos.
Esta medida generó profunda indignación entre los sobrevivientes, quienes actualmente asumen las labores de remoción por sus propios medios.
Las familias damnificadas pernoctan en refugios temporales mientras la ayuda humanitaria internacional distribuye insumos alimentarios en áreas prioritarias.
El gobierno interino entregó 200 viviendas, pero los analistas consideran que la cobertura atiende un porcentaje mínimo de la demanda real.
Informes del Banco Mundial calculan que los daños materiales causados por los sismos superan los 19.600 millones de dólares en la región.
La inestabilidad política y el control externo sobre los recursos petroleros dificultan la planificación financiera para la reconstrucción nacional a largo plazo.


