El inglés tiene la velocidad para ganar pero necesita que todo salga bien en la segunda mitad del año
George Russell llega al Gran Premio de Hungría con la mentalidad del piloto que sabe que el campeonato no está matemáticamente perdido pero que necesita un milagro de resultados combinado con errores de Antonelli para revertir una diferencia que a estas alturas del año es considerable. Lo que da esperanza al inglés no es el optimismo forzado sino la evidencia concreta de que cuando todo funciona correctamente es capaz de ganar: el GP de Australia y el sprint de China demostraron que tiene la velocidad para estar en la pelea con cualquier rival del paddock. El problema no ha sido el talento sino la acumulación de circunstancias adversas que en la Fórmula 1 moderna pueden costarle a un piloto 50 o 60 puntos en pocas carreras sin que sea culpa suya en absoluto.
La clave de la remontada de Russell pasa por tres factores simultáneos: necesita ganar carreras con regularidad en la segunda mitad del campeonato, necesita que Antonelli cometa errores o tenga problemas mecánicos y necesita que Hamilton con Ferrari no se interponga demasiado en su camino. La segunda mitad del calendario incluye circuitos como Monza, Singapur y Suzuka donde Mercedes históricamente ha rendido muy bien y donde Russell podría encontrar la racha de victorias que necesita. El Hungaroring este domingo es el primer paso de esa remontada y aunque arranca desde una posición complicada en la parrilla el inglés llega con el hambre del que tiene todo por ganar y nada por perder en un fin de semana donde el descanso de verano amplificará cualquier resultado que obtenga antes de las vacaciones.




