México analiza una reforma legal que busca endurecer las sanciones por feminicidio, estableciendo penas de hasta 70 años de prisión para quienes sean hallados culpables de este delito. La iniciativa forma parte de una estrategia para combatir la violencia contra las mujeres y reducir los altos niveles de impunidad.
El proyecto también propone que el feminicidio no prescriba, lo que permitiría investigar y juzgar estos casos sin importar el tiempo transcurrido desde que ocurrieron los hechos. Además, contempla agravantes que aumentarían las penas cuando existan circunstancias especialmente graves, como actos de extrema violencia o cuando la víctima pertenezca a grupos en situación de vulnerabilidad.
Las autoridades consideran que la reforma fortalecerá el acceso a la justicia para las víctimas y sus familias, además de enviar un mensaje de mayor firmeza frente a la violencia de género. Organizaciones defensoras de los derechos de las mujeres han respaldado la propuesta, aunque insisten en que también es necesario mejorar la prevención, la investigación y la atención a las víctimas.
La iniciativa deberá ser debatida y votada por el Congreso antes de convertirse en ley. De ser aprobada, representaría uno de los cambios más importantes en la legislación mexicana para enfrentar el feminicidio y combatir la impunidad en este tipo de crímenes.



