Las intensas olas de calor que afectan a Europa están generando consecuencias en la producción de leche y amenazan a algunas de las industrias queseras más tradicionales del continente.
Las altas temperaturas provocan estrés térmico en las vacas, lo que reduce su consumo de alimento y puede disminuir significativamente la producción de leche durante varios días o incluso semanas. Esta situación afecta directamente a la elaboración de productos como el Parmigiano Reggiano, la mozzarella y la burrata.
Italia, uno de los principales referentes mundiales en la producción de queso, enfrenta importantes desafíos debido al aumento de las temperaturas y a la reducción de la disponibilidad de pastos y agua. Los productores también deben asumir mayores costos para mantener las condiciones adecuadas de almacenamiento y maduración de los quesos.
El sector ganadero y las industrias lácteas se ven obligados a buscar nuevas estrategias de adaptación frente a un clima cada vez más extremo. La situación evidencia cómo el cambio climático ya está afectando de manera directa la producción de alimentos tradicionales y la economía de miles de familias dedicadas a la ganadería y la elaboración de productos lácteos.




