Los habitantes del corregimiento de Tábiles, ubicado en el municipio de Linares, Nariño, atraviesan una compleja situación humanitaria luego de permanecer cerca de siete días sin servicio de energía eléctrica. La interrupción del suministro también dejó fuera de operación el sistema de bombeo del acueducto, dejando a cientos de familias sin acceso a agua potable.
La crisis no solo afecta a la población del corregimiento, sino también a una decena de veredas cercanas. La falta de electricidad ha ocasionado la pérdida de alimentos que requieren refrigeración, mientras que los habitantes se han visto obligados a recorrer largas distancias para conseguir agua destinada al consumo y a las labores domésticas.
El panorama se complica aún más debido a la presencia de grupos armados ilegales en la zona. Según denuncias de la comunidad, las restricciones a la movilidad y los problemas de seguridad han dificultado la llegada de ayuda institucional, aumentando la sensación de abandono entre los pobladores.
A esta situación se suma la afectación de los servicios de salud. El puesto médico del corregimiento ha tenido que reducir parcialmente su atención por las condiciones de seguridad y las dificultades para abastecerse de medicamentos, lo que pone en mayor riesgo a adultos mayores, niños, mujeres embarazadas y personas con enfermedades crónicas.
Ante la gravedad de la emergencia, líderes comunitarios solicitaron una respuesta inmediata del Gobierno Nacional, la Gobernación de Nariño y las organizaciones humanitarias para restablecer los servicios básicos, garantizar la atención médica y proteger a la población civil, que continúa enfrentando las consecuencias del conflicto armado y el aislamiento de la región. Tras los llamados de la comunidad, la Gobernación anunció acciones para avanzar en la recuperación del servicio de energía y atender la emergencia.




