Una investigación reciente sugiere que una vacuna ampliamente utilizada para prevenir el herpes zóster también podría ofrecer un beneficio inesperado: disminuir de forma significativa el riesgo de desarrollar demencia en adultos mayores.
El estudio, basado en datos de cientos de miles de personas, encontró que quienes recibieron la vacuna presentaron cerca de un 20 % menos de probabilidades de desarrollar algún tipo de demencia en comparación con quienes no fueron inmunizados. El efecto protector fue especialmente notable entre las mujeres.
Los investigadores aclaran que la vacuna no fue diseñada para prevenir enfermedades neurodegenerativas y que, por el momento, la evidencia no es suficiente para recomendar su aplicación con ese objetivo. Sin embargo, consideran que los resultados abren una prometedora línea de investigación sobre la relación entre las infecciones virales, el sistema inmunológico y el deterioro cognitivo.
Una de las hipótesis es que prevenir la reactivación del virus de la varicela-zóster reduce procesos inflamatorios que podrían contribuir al desarrollo de enfermedades como el alzhéimer. Otra posibilidad es que la vacuna genere efectos beneficiosos sobre el sistema inmunitario más allá de la protección específica contra el virus.
Pese al optimismo, los especialistas insisten en que aún se necesitan más ensayos clínicos para confirmar la relación causal y determinar si este efecto se mantiene a largo plazo.
Mientras tanto, los expertos recuerdan que las estrategias con mayor respaldo científico para reducir el riesgo de demencia siguen siendo controlar la presión arterial, mantener una alimentación saludable, realizar actividad física de forma regular, evitar el tabaquismo y conservar una vida social y mentalmente activa.



