El divorcio más temido del paddock se acerca y Verstappen ya tiene un pie fuera de Red Bull
Los rumores se han convertido en algo mucho más concreto en las últimas semanas. Según múltiples fuentes del paddock europeo, Verstappen ya habría tenido reuniones formales con representantes de Mercedes para explorar un acuerdo que lo lleve a Brackley en 2027, cuando su contrato actual con Red Bull tiene una cláusula de salida que se activaría si el equipo no cumple ciertos objetivos de rendimiento durante la temporada 2026. Una cláusula que, con el nivel actual del RB22 y los resultados que está generando, podría perfectamente ejecutarse antes de que termine el año. Toto Wolff no ha desmentido ninguno de los rumores y en el paddock el silencio del director de Mercedes se interpreta siempre como una confirmación velada.
Lo que hace inevitable este posible cambio es la lógica deportiva más básica: Verstappen tiene 29 años, está en el pico absoluto de su carrera y no puede permitirse desperdiciar años de su mejor versión en un coche que no le da opciones de ganar. Mercedes tiene el mejor monoplaza de la parrilla en 2026 y una vacante que podría abrirse si Russell decide buscar nuevos retos o si Antonelli necesita tiempo sin la presión de tener a Verstappen como compañero. Red Bull por su parte sabe que perder a su tetracampeón sería el golpe más duro de su historia, y Christian Horner está trabajando contrarreloj para presentar un RB22 renovado en Bélgica que convenza a Verstappen de que el proyecto sigue siendo competitivo. El GP de Spa del 19 de julio puede ser el partido decisivo de este culebrón que tiene al mundo de la Fórmula 1 en vilo.



