De ganar 19 carreras en un año a no ganar ninguna: la caída más vertiginosa de la historia reciente de la F1
La comparación entre el Verstappen de 2023 y el de 2026 es uno de los contrastes más impactantes que ha dado la Fórmula 1 en décadas. Hace apenas tres años el neerlandés protagonizó la temporada más dominante de la historia del deporte motor: 19 victorias en 22 carreras, un porcentaje de triunfos que ni Schumacher ni Hamilton habían logrado nunca, cuatro poles consecutivas al inicio del año y una superioridad tan aplastante que en la mitad de la temporada el campeonato ya estaba prácticamente resuelto. El RB19 era una nave espacial y Verstappen su piloto perfecto, una combinación que parecía invencible para el resto de la parrilla durante al menos cinco años más.
Lo que ocurrió en 2026 desafía cualquier explicación sencilla. El cambio de reglamento técnico niveló el campo y Red Bull no supo adaptarse tan rápido como Mercedes y Ferrari, dejando a Verstappen con un RB22 que él mismo describe como impredecible e incontrolable en los límites. El tetracampeón pasó de ganar todo a no ganar nada, de ser intratable a protagonizar accidentes en curvas que antes dominaba con los ojos cerrados. La misma persona, el mismo talento, la misma mentalidad ganadora, pero con un coche diferente que lo convirtió de favorito absoluto en un piloto más luchando por el top cinco. Es la demostración más brutal que ha dado la Fórmula 1 en años de hasta qué punto el coche manda sobre el piloto cuando la diferencia técnica es suficientemente grande.



