El gobierno nacional adelanta una estrategia contundente para mejorar la tranquilidad ciudadana en todo el territorio del departamento. Las autoridades penitenciarias ejecutan un plan técnico especial dentro de la famosa cárcel de Cómbita en Boyacá este año. La instalación de modernos sistemas tecnológicos busca frenar definitivamente los delitos que coordinan los delincuentes desde los pabellones. Este gran esfuerzo institucional responde a los llamados urgentes de los comerciantes y empresarios de las ciudades vecinas.
Por este motivo, los ingenieros de telecomunicaciones realizan pruebas permanentes para garantizar la eficiencia de los nuevos dispositivos.

Los nuevos inhibidores bloquean las señales telefónicas de forma total
Los equipos de última generación tecnológica impiden la salida de ondas de celular desde las celdas internas. Las antenas especiales anulan por completo las comunicaciones ilegales de los internos hacia el mundo exterior del penal. Los guardias del centro carcelario vigilan los tableros digitales para detectar cualquier intento de sabotaje a los sistemas. El bloqueo electrónico funciona de manera continua durante las veinticuatro horas del día para evitar sorpresas de seguridad.
Como consecuencia de este control tecnológico, las llamadas intimidatorias registraron una disminución notable en los reportes de la Policía.
El Gaula de la Policía Nacional acompaña a las víctimas locales
Los uniformados especializados dictan talleres educativos en los barrios para enseñar a denunciar los casos de cobros ilegales. Los comerciantes aprenden a identificar la modalidad de la llamada carcelaria para no caer en los engaños económicos. Las autoridades insisten en utilizar la línea telefónica gratuita ciento sesenta y cinco ante cualquier sospecha o amenaza. La denuncia ciudadana oportuna permite que los investigadores rastreen los números telefónicos y capturen a los cómplices externos.
Por consiguiente, la confianza en las instituciones del orden público aumenta de forma positiva entre los habitantes regionales.
Las requisas sorpresa aumentan en los pabellones de alta seguridad
Los dragoneantes del Inpec realizan operativos diarios para decomisar los teléfonos móviles que camuflan los reclusos en los muros. Los perros entrenados apoyan las búsquedas minuciosas dentro de las colchonetas, los baños comunes y las zonas de talleres. Las autoridades trasladan a los reclusos más peligrosos a celdas aisladas si encuentran elementos prohibidos en sus celdas. Estas drásticas medidas internas complementan el uso de los inhibidores para mantener el orden estricto dentro del penal.
Además de los controles físicos, los directivos penitenciarios avanzan en la digitalización de los registros de los visitantes.
El control de los visitantes reduce el ingreso de elementos prohibidos
Las familias de los internos deben pasar por avanzados filtros de escaneo físico antes de ingresar a las instalaciones. Las cámaras de reconocimiento facial registran la identidad exacta de los ciudadanos que entran a los patios cada semana. Los sistemas informáticos cruzan las bases de datos con la Fiscalía para detectar personas con órdenes de captura vigentes. Estas revisiones minuciosas evitan que los delincuentes reciban herramientas tecnológicas o sustancias ilegales durante los días de visita.
Por esta razón, los defensores de derechos humanos vigilan que los procedimientos respeten siempre la dignidad de las mujeres.
Una prisión moderna que garantiza la tranquilidad de la comunidad
El fortalecimiento tecnológico de la cárcel de Cómbita en Boyacá representa un avance clave para la seguridad del centro del país. La eliminación de las comunicaciones delictivas protege el patrimonio de las familias que trabajan de forma honesta cada día. Las instituciones del Estado demuestran su firme compromiso en la lucha contra la delincuencia organizada y la extorsión digital. Boyacá progresa con paso firme gracias a la tecnología, la denuncia ciudadana y el control estricto de las prisiones.

