La obesidad es una de las enfermedades más extendidas y, al mismo tiempo, una de las más incomprendidas por la sociedad. Durante años se ha hablado de ella como un problema de apariencia, de disciplina o de hábitos individuales, cuando en realidad se trata de una condición médica compleja que involucra metabolismo, hormonas, emociones, genética, entorno familiar y estilo de vida.
Para el Dr. Gabriel Cubillos, médico y cirujano colombiano con trayectoria en el abordaje del sobrepeso, la obesidad y la salud metabólica, el gran cambio que necesita la conversación pública es dejar de ver esta enfermedad como una condena permanente y empezar a entenderla como una condición que puede tratarse, controlarse y, en muchos casos, llevarse a remisión clínica.
“La obesidad no es simplemente subir de peso. Es una enfermedad que afecta la salud física, emocional y metabólica del paciente. Pero también es una enfermedad que puede abordarse con un plan médico integral y sostenido”, afirma el Dr. Cubillos.
El especialista explica que cuando se habla de que la obesidad puede “curarse”, el término debe manejarse con responsabilidad. En medicina, el objetivo más preciso es lograr que la enfermedad entre en un estado de control o remisión, en el que se reduzcan riesgos, mejoren los indicadores metabólicos y el paciente recupere calidad de vida.
“Más que prometer una cura milagrosa, debemos hablar de recuperación de salud. Un paciente puede mejorar su composición corporal, reducir complicaciones, recuperar movilidad, dormir mejor y vivir con mayor bienestar si recibe el tratamiento adecuado”, señala.
La obesidad está relacionada con un mayor riesgo de diabetes tipo 2, hipertensión arterial, enfermedad cardiovascular, apnea del sueño, alteraciones del colesterol, dolor articular y deterioro de la salud emocional. Sin embargo, Cubillos insiste en que el mensaje no debe centrarse únicamente en el miedo, sino en la posibilidad real de intervención.
Según el especialista, uno de los errores más frecuentes es tratar la obesidad con soluciones aisladas: dietas extremas, rutinas imposibles de sostener o procedimientos sin seguimiento. Esto puede generar resultados temporales, pero también aumenta el riesgo de recaída y frustración.
“El paciente con obesidad no necesita un castigo ni una fórmula genérica. Necesita evaluación clínica, educación nutricional, actividad física adaptada, manejo emocional, control metabólico y acompañamiento profesional. Cuando esos elementos trabajan juntos, la evolución puede ser muy positiva”, explica.
Otro punto central es la recidiva de peso. Muchas personas logran perder kilos, pero luego recuperan parte de lo perdido. Para Cubillos, esto no debe interpretarse como fracaso moral, sino como parte del comportamiento biológico de una enfermedad crónica que requiere mantenimiento.
“El cuerpo tiende a defenderse después de la pérdida de peso. Puede aumentar el apetito, bajar el gasto energético y favorecer la recuperación. Por eso el seguimiento no es opcional; es una parte fundamental del tratamiento”, advierte.
El Dr. Cubillos considera que el futuro del manejo de la obesidad estará marcado por la medicina personalizada. Cada paciente tiene una historia distinta: algunos presentan alteraciones hormonales, otros tienen factores emocionales, trastornos del sueño, sedentarismo, antecedentes familiares o enfermedades asociadas. Por eso, el tratamiento debe diseñarse según el caso y no a partir de una sola estrategia para todos.
También señala que el lenguaje social debe cambiar. La culpa y el estigma hacen que muchos pacientes retrasen la consulta médica y busquen alternativas sin respaldo, poniendo en riesgo su salud.
“Cuando una persona entiende que la obesidad tiene explicación médica, deja de sentirse culpable y empieza a comprometerse con su recuperación. Esa comprensión también es parte del tratamiento”, sostiene.
En ese sentido, el especialista propone una mirada más humana y científica: reconocer la obesidad como enfermedad, ofrecer diagnóstico oportuno, crear planes sostenibles y acompañar al paciente en la fase de mantenimiento.
“La meta no es solo bajar de peso. La meta es que el paciente recupere salud, energía, funcionalidad y confianza. Si logramos eso, estamos frente a una verdadera transformación clínica y personal”, concluye el Dr. Gabriel Cubillos.
Su mensaje apunta a una idea central: la obesidad no debe asumirse como un destino inevitable. Con atención médica integral, seguimiento y compromiso a largo plazo, puede controlarse y permitir que muchas personas recuperen una vida más saludable.




