Las Gabelas de Petro

Promesas, beneficios y decisiones oficiales alimentan las críticas sobre el presunto favorecimiento a estructuras criminales.

PROMESAS Y CONCESIONES BAJO LA LUPA

Desde el inicio del mandato de Gustavo Petro, diversas actuaciones relacionadas con la política de paz despertaron cuestionamientos por presuntos beneficios otorgados a estructuras criminales. Las recientes revelaciones sobre una reunión entre el entonces alto comisionado para la Paz, Danilo Rueda, y representantes del Clan del Golfo reavivaron el debate sobre las concesiones ofrecidas a cambio de avanzar en la estrategia de Ā«paz totalĀ». A este episodio se suman decisiones como la suspensión de bombardeos contra grupos armados, los ceses al fuego que, según sectores de oposición, redujeron la presión militar sin impedir que continuaran delitos como secuestros, extorsiones y homicidios. También figuran casos como la liberación de integrantes de disidencias tras el episodio de la caravana de la UNP y la continuidad de beneficios para algunos negociadores, pese a posteriores acciones violentas atribuidas a sus organizaciones. Para los críticos, estas medidas fortalecieron el poder territorial y operativo de los grupos ilegales.

Danilo Rueda, Ex Alto Comisionado para la Paz. Imagen apoyada en IA

SEGURIDAD, NARCOTRÁFICO E INVESTIGACIONES SIN RESOLVER

El informe también cuestiona decisiones que, según sus autores, debilitaron la capacidad del Estado para enfrentar el crimen organizado. Entre ellas aparecen la salida de decenas de altos oficiales de la Fuerza Pública, la reducción de operaciones ofensivas, la suspensión de algunas extradiciones y el recorte al presupuesto del sector Defensa. Según el documento, este escenario favoreció el fortalecimiento de organizaciones como el Clan del Golfo, que consolidó su presencia en varias regiones del país mientras avanzaban los diálogos de la Ā«paz totalĀ». Paralelamente, se señala el incremento de los cultivos de coca y de la producción potencial de cocaína durante el cuatrienio, así como cambios en la estrategia de erradicación impulsada por el Gobierno. El texto también menciona investigaciones sobre presuntas filtraciones de información a grupos armados y cuestionamientos al manejo de la inteligencia estatal, aunque varias de esas actuaciones continúan sin resultados definitivos.

Ā«Chiquito MaloĀ», máximo comandante del Clan del Golfo. Imagen apoyada en IA

UN DEBATE POLÍTICO Y JUDICIAL ABIERTO

Las decisiones recopiladas en este informe han alimentado el debate sobre los alcances de la política de Ā«paz totalĀ» y sus consecuencias para la seguridad nacional. Mientras el Gobierno ha defendido estas actuaciones como parte de una estrategia orientada a reducir la violencia mediante el diálogo, sectores de oposición sostienen que terminaron fortaleciendo a organizaciones criminales y debilitando la respuesta institucional. A pocos meses del cierre del mandato presidencial, varias investigaciones permanecen abiertas, mientras continúa la discusión sobre si estos hechos constituyen simples decisiones de política pública o podrían derivar en responsabilidades de carácter político, disciplinario o penal.

Luz Adriana Camargo, fiscal general de Colombia. Imagen apoyada en IA

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