Mbappé se convierte en el máximo goleador de la historia mundialista y silencia a quienes dudaban de él
Kylian Mbappé llegó a este Mundial cargando el peso de las críticas de los que decían que sus números en Copas del Mundo no estaban a la altura de su talento en los clubes. La respuesta fue de una contundencia histórica: 18 goles en Mundiales en apenas cuatro ediciones, superando definitivamente a Miroslav Klose en el partido ante Suecia con un doblete que lo catapultó solo a la cima de la tabla histórica. A sus 27 años y con potencialmente dos o tres Mundiales más por delante, Mbappé está construyendo un legado estadístico que podría resultar inalcanzable para cualquier futbolista de las próximas generaciones, incluyendo al propio Haaland que le persigue con cinco goles en este torneo.
Lo que hace aún más extraordinario este momento es el contexto personal que rodea a Mbappé en este Mundial. Llegó al torneo con el fichaje del Real Madrid ya consumado y con la presión de demostrar que puede ser el mejor del mundo también con la selección, algo que en ediciones anteriores no siempre quedó claro. En este torneo ha respondido con doblete ante Irak, actuación ante Noruega y doble gol ante Suecia, pero lo más llamativo es que no está solo: Dembélé con su hat-trick, Olise como máximo asistidor del torneo y Barcola desequilibrando desde la banda conforman un ataque que convierte a Francia en la pesadilla de cualquier defensa del mundo. Mbappé lidera, pero esta vez no necesita cargar solo con el equipo, y esa es quizás la diferencia más importante de esta versión del capitán francés.




