Esmeralda/foto: archivo particular.
Lo que durante décadas fue considerado uno de los yacimientos de esmeraldas más importantes del mundo hoy refleja una realidad completamente distinta. La mina de Coscuez, ubicada en el municipio de San Pablo de Borbur (Boyacá), presenta un panorama de deterioro, abandono e ingreso constante de minería ilegal, tras la suspensión de las operaciones de la multinacional Fura Gems.
Un recorrido realizado por este medio permitió evidenciar instalaciones vandalizadas, edificaciones con techos colapsados, ventanas destruidas, maquinaria desmantelada y áreas que permanecen sin vigilancia visible. La infraestructura que durante años fue utilizada para la explotación legal de esmeraldas hoy muestra señales de saqueo y abandono.

Riesgo
En el interior de la mina, decenas de guaqueros y mineros informales ingresan diariamente en busca de piedras preciosas, enfrentando condiciones de alto riesgo. Los túneles registran elevadas temperaturas, escasa ventilación y acumulación de gases que dificultan la respiración. Permanecer allí durante algunos minutos resulta agotador, mientras que quienes permanecen durante horas se exponen a derrumbes, intoxicaciones y accidentes que pueden resultar fatales.
Suspensión
La suspensión de actividades por parte de Fura Gems se produjo luego de denunciar problemas de orden público, incursiones ilegales, hurto de material esmeraldífero, agresiones contra trabajadores y daños a la infraestructura. La empresa solicitó la suspensión temporal de su contrato minero bajo la figura de fuerza mayor, argumentando que no existían las condiciones de seguridad para continuar con la operación.
Aunque el Gobierno Nacional anunció mesas de diálogo con pequeños mineros y procesos encaminados a la formalización de la actividad, la realidad observada evidencia que el control sobre el área sigue siendo insuficiente. Habitantes del sector aseguran que el ingreso permanente de personas al título minero se ha convertido en una práctica cotidiana, mientras el deterioro de la infraestructura continúa avanzando.
Llamado
Más allá del valor económico de las esmeraldas, la situación de Coscuez pone en evidencia un desafío en materia de seguridad, gobernabilidad y presencia institucional. Ante este panorama, la comunidad hace un llamado al alcalde de San Pablo de Borbur, Carlos Alberto Castellanos Gómez, para que, en coordinación con la Gobernación de Boyacá, el Gobierno Nacional y las autoridades competentes, gestione acciones que permitan recuperar la seguridad, fortalecer la presencia institucional y avanzar en soluciones que protejan uno de los yacimientos esmeraldíferos más importantes de Colombia.



