Uruguay hace de sus peores actuaciones en la historia de los mundiales 

Uruguay vive uno de los capítulos más oscuros de su historia mundialista

La nación que inventó el fútbol organizado, bicampeona del mundo en 1930 y 1950, fundadora de la mística charrúa que durante décadas hizo temblar a potencias del doble de su tamaño, se despide del Mundial 2026 en fase de grupos sin haber marcado un solo gol en dos de sus tres partidos y con apenas un punto en el bolsillo. Para dimensionar la magnitud del fracaso hay que recordar que Uruguay llegó clasificada como una de las mejores selecciones de Sudamérica, con jugadores en los mejores clubes de Europa y con Bielsa como técnico, uno de los entrenadores más respetados del mundo. Nada de eso se tradujo en el campo.

Históricamente Uruguay había conseguido superar la fase de grupos en casi todas sus participaciones mundialistas, con una tradición de competitividad que parecía grabada en el ADN del país. Esta eliminación se suma a la de Rusia 2018 en cuartos y Qatar 2022 en cuartos también, pero ninguna duele tanto como esta porque llegó antes de tiempo, sin haber dado pelea real y con el error humillante de Muslera como imagen definitiva. En un país donde el fútbol es religión y los resultados de la selección mueven el estado de ánimo colectivo, esta Copa del Mundo dejará heridas que tardarán años en cicatrizar y abrirá un debate profundo sobre el modelo de juego y la renovación generacional que el fútbol uruguayo necesita con urgencia.

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