Para algunos habitantes del departamento de Nariño, la paz seguirá siendo un sueño imposible de alcanzar en Colombia. Aseguran que los fallidos acuerdos para desescalar el terrorismo y los infructuosos diálogos territoriales sostenidos con los grupos armados criminales, fortalecieron su accionar terrorista en distintos municipios de la nación.
Además señalan que el nuevo Gobierno colombiano debe implementar acciones que garanticen la seguridad y la tranquilidad ciudadana, porque así como están las cosas, pareciera que el gobierno actual estuviera de lado de los violentos.
DIARIO DEL SUR recorrió diferentes sectores de la capital nariñense para conversar con la comunidad y saber que espera el departamento de Nariño del nuevo mandatario de los colombianos.
Control a la ilegalidad
“La violencia no cesa en Nariño, ni en otras regiones de Colombia porque predominan las economías ilegales las cuales son muy lucrativas, como el narcotráfico y la minería ilegal. Estas actividades generan enormes ingresos que alimentan a grupos armados ilegales, quienes compiten entre sí por el control territorial. Mientras haya rentas ilícitas disponibles, habrá incentivos para mantener estructuras violentas, reclutar jóvenes y desafiar la autoridad del Estado. Esto crea un círculo difícil de romper, donde la violencia se convierte en un medio para proteger intereses económicos”, dijo la madre de familia Gloria Villamarín.




