Mientras cientos de estudiantes aprenden matemáticas, ciencias y lenguaje en las aulas, también están sembrando cacao, cultivando café, fortaleciendo huertas escolares, desarrollando procesos de acuicultura y construyendo alternativas productivas para el futuro de sus comunidades, gracias a la estrategia de escuelas agrarias que lidera el Ministerio de Educación Nacional.
Así avanza el fortalecimiento de proyectos pedagógicos productivos impulsados por el Ministerio de Educación Nacional, una iniciativa que hoy llega a 80 sedes educativas rurales de 65 municipios y 17 entidades territoriales certificadas, con el propósito de conectar la educación con las vocaciones productivas de los territorios y contribuir al desarrollo rural del país.
Esta apuesta busca que las instituciones educativas se conviertan en espacios donde el conocimiento académico dialogue con los saberes campesinos, fortaleciendo la permanencia de los jóvenes en sus territorios y promoviendo nuevas oportunidades económicas para las comunidades rurales.
Cada establecimiento educativo recibe formación especializada para docentes, estudiantes y comunidades; acompañamiento técnico permanente; asistencia de profesionales en pedagogía y producción agropecuaria; y recursos por hasta 60 millones de pesos para fortalecer sus proyectos productivos.
Las experiencias que hoy se desarrollan en distintas regiones incluyen procesos de caficultura, cacao, avicultura, acuicultura, porcicultura, agroindustria, huertas escolares, economía circular y comunicación popular, entre otros.
Uno de los componentes innovadores de la estrategia es el protagonismo de los jóvenes de la zona rural, actualmente 82 estudiantes de ocho departamentos participan en procesos de formación en Comunicación Social para fortalecer la visibilización y comercialización de los proyectos productivos que lideran sus instituciones.
La iniciativa es desarrollada mediante alianzas con la Universidad de Antioquia y la Pontificia Universidad Javeriana, instituciones que acompañan los procesos de formación, asistencia técnica y fortalecimiento comunitario en municipios como: Apartadó, Jericó, Simití, Suárez, San Antero, Lorica, Manaure, San Onofre, Chaparral, entre otras.
Con esta apuesta, el Gobierno nacional continúa avanzando en el cierre de brechas históricas entre el campo y la ciudad, fortaleciendo una educación pertinente, contextualizada y capaz de responder a los desafíos de la ruralidad colombiana.




