Semillas de Apego, un programa de la Universidad de los Andes, lleva más de 10 años demostrando que cuidar a madres, padres y cuidadores es el camino para proteger el desarrollo de las niñas y los niños.
Este año electoral, el programa le apuesta a que el próximo gobierno convierta las nuevas leyes en salud mental y cuidado en política real para proteger la primera infancia.
«La evidencia científica es clara: una exposición severa al conflicto, el desplazamiento o la migración deteriora la salud mental de quienes cuidan a niñas y niños. Esto afecta la calidad del vínculo entre cuidadores, niñas y niños»
Agregó «Los vínculos inestables, en combinación con eventos adversos severos y persistentes, generan estrés tóxico en la primera infancia: un mecanismo que afecta el desarrollo cerebral, la salud física y mental, y compromete los cimientos del desarrollo humano»
Hoy, Colombia cuenta por primera vez con un marco normativo que pone este problema en el centro: la Ley 2460 de Salud Mental, la Ley 2503 que establece la Cátedra de Educación Socioemocional desde el preescolar, y la Política Nacional de Cuidado (CONPES 4143).

Los cuidadores como actores clave en el desarrollo de la primera infancia:
Los cuidadores deben ser la prioridad del próximo gobierno: reglamentarlas, financiarlas e implementarlas con rigor. Un modelo que ya funciona en Colombia Semillas de Apego nació para responder a este desafío.
«Este programa de atención psicosocial comunitario acompaña a madres, padres y cuidadores de niñas y niños entre los 0 y 5 años en entornos afectados por el conflicto, el desplazamiento y la migración».
A través de 15 sesiones grupales lideradas por facilitadoras comunitarias, las y los cuidadores encuentran un espacio para procesar sus experiencias de vida y fortalecer sus vínculos con las niñas y los niños, partiendo de una premisa central: es indispensable estar bien para cuidar bien.
El programa está presente en 7 departamentos y 12 municipios, impactando a más de 9.000 cuidadores y, a través de ellos, a más de 11.000 niñas y niños.
Una evaluación de impacto con diseño experimental en Tumaco —uno de los territorios más afectados por el conflicto en Colombia— demostró reducciones significativas en ansiedad y depresión en cuidadores, y en problemas de salud mental y comportamiento en niñas y niños.
«Esa evidencia respalda un llamado urgente al que ya se han sumado instituciones públicas y privadas, así como líderes comunitarios: no se trata de crear una política nueva, sino de implementar lo que Colombia ya aprobó, con el conocimiento acumulado de programas que llevan años promoviendo la salud mental y el desarrollo infantil en los territorios más afectados del país».
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