La guerra entre alias Iván Mordisco y Calarcá Córdoba sigue dejando una profunda huella de violencia en Guaviare. Los enfrentamientos entre las dos facciones disidentes de las antiguas FARC han provocado decenas de muertos, desplazamientos y un clima de temor constante entre las comunidades rurales.
La situación es especialmente preocupante por la presencia de menores de edad dentro de los grupos armados. Autoridades y organizaciones sociales han advertido que algunos niños y adolescentes reclutados por estas estructuras estarían entre las víctimas de los combates, una tragedia que agrava la crisis humanitaria en la región.
Habitantes de zonas rurales de Guaviare denuncian que viven bajo amenazas, restricciones de movilidad y el riesgo permanente de quedar atrapados en medio de los enfrentamientos. La disputa entre ambos grupos se centra en el control de corredores estratégicos utilizados para actividades ilegales, lo que ha convertido al departamento en uno de los principales escenarios del conflicto armado reciente.
Mientras las autoridades intentan recuperar el control territorial, las comunidades siguen reclamando mayor protección para evitar que más niños resulten afectados por una guerra que continúa sembrando miedo y dolor en la región.




