Hantavirus los científicos explican los puntos que se saben y los que no se saben

El reciente brote de hantavirus asociado al crucero MV Hondius volvió a poner este virus bajo la lupa mundial. Los científicos coinciden en que todavía hay muchas preguntas abiertas, especialmente sobre la variante Andes, presente en el sur de Sudamérica Lo que sí saben los científicos El hantavirus se transmite principalmente por contacto con orina, saliva o heces de roedores infectados. El contagio suele ocurrir al inhalar partículas contaminadas en lugares cerrados o rurales. La cepa Andes, detectada en Patagonia de Argentina y Chile, es una de las pocas variantes capaces de transmitirse entre personas, aunque esto sigue siendo raro y normalmente requiere contacto estrecho y prolongado. El reservorio principal es el ratón colilargo (Oligoryzomys longicaudatus), presente en zonas del Cono Sur. La enfermedad puede ser muy grave. En algunos casos provoca síndrome cardiopulmonar con dificultad respiratoria severa y una letalidad que puede rondar entre 35% y 50% en la cepa Andes. Los expertos recalcan que el hantavirus no tiene el potencial de propagación masiva que tuvo el COVID-19. La transmisión es mucho menos eficiente y los brotes suelen ser limitados Lo que todavía no saben Los investigadores aún intentan determinar exactamente cómo comenzó el brote del crucero MV Hondius y si hubo múltiples contagios humanos o una sola exposición inicial al virus. No está completamente claro qué factores ambientales favorecen la expansión del virus. Se sospecha que cambios climáticos, lluvias y aumento de poblaciones de roedores influyen, pero continúan los estudios. Los científicos investigan por qué la cepa Andes puede transmitirse entre humanos mientras la mayoría de hantavirus no lo hace. Tampoco existe todavía una vacuna universal aprobada en América o Europa. Hay investigaciones con tecnologías de ARN mensajero, pero siguen en fases experimentales Qué recomiendan las autoridades Las recomendaciones siguen enfocadas en prevención: evitar contacto con roedores, ventilar espacios cerrados antes de limpiarlos, no barrer excrementos secos, usar desinfectante y protección en áreas rurales o bodegas. Los expertos también piden evitar el alarmismo. Aunque el brote actual generó preocupación internacional, consideran que el riesgo de una pandemia es bajo con la evidencia disponible hasta ahora.

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