“Cuando el cambio del dólar supera los $4.000, Ipiales registra una alta presencia de compradores ecuatorianos, puesto que ellos tienen más poder adquisitivo para la compra de productos colombianos. Si el valor de la divisa baja, es decir; si oscila entre $3.700 o $3.800, desmotiva económicamente a los habitantes de la vecina república y por eso se abstienen de viajar hasta la fronteriza localidad para hacer sus compras”.
Así lo explicó a DIARIO DEL SUR el presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio Iván Javier Flórez, al subrayar que desde inicios de este 2026, la afluencia de ecuatorianos a Ipiales ha disminuido drásticamente en comparación con años anteriores.
Por ello indica que la caída en el valor del dólar frente al peso colombiano ha reducido drásticamente entre un 80% y un 90% la presencia de compradores ecuatorianos desde el segundo semestre del 2025.
Es decir que entre julio y diciembre del año anterior fueron miles los ecuatorianos que abarrotaron los centros comerciales y supermercados de grandes superficies, desde enero del presente año, el paso regular de personas cayó más del 30% en los cruces fronterizos.
Frente a esa realidad económica, el líder gremial Gerardo Obando manifestó que el bajo del precio dólar desestimuló en un 90% las actividades comerciales. Ante el desplome de las ventas, propietarios de más de 2.000 negocios temen al cierre definitivo de sus establecimientos. Pues varios locales del centro de la fronteriza localidad fueron cerrados.
Por su parte líderes gremiales como Nelson Portilla aseguran que la caída de la divisa redujo en un 80% la presencia de compradores ecuatorianos en restaurantes, panaderías, centros comerciales, supermercados y tiendas de barrio.
Asegura que ese fenómeno que incide en el incremento del desempleo, se registra aproximadamente desde el segundo semestre del 2025, teniendo en cuenta que entre enero y junio del año anterior, cada fin de semana ingresaban a Ipiales más de 5.000 compradores de Tulcán, Quito y Guayaquil, entre otras ciudades de Ecuador.
A la vez indica que los parqueaderos solían permanecer con el cupo completo, mientras que los asaderos y cafeterías estaban abarrotados de comensales. Hasta los tenderos y comerciantes de la plaza de mercado estaban felices por los altos ingresos económicos que les generaba la presencia de los compradores extranjeros.
Así mismo Jesús Prado quien se dedica a la venta de electrodomésticos en un céntrico almacén de la frontera, argumenta que antes del desplome del precio del dólar, cada fin de semana vendía entre un 70% y 80%. Ahora con la caída del valor adquisitivo de la divisa manifiesta que las ventas en su almacén escasamente alcanzan el 30%.




