La música, el tejido, el teatro y las narrativas comunitarias de Cauca, Huila y Nariño llegaron a la Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBo 2026) a través del Programa Artes para la Paz y su aliado, la Universidad del Cauca, que permitió visibilizar experiencias artísticas y pedagógicas construidas en estos departamentos.
Durante los días 22 y 23 de abril, artistas formadores y sabedores compartieron en el stand del programa sus procesos de creación, sus historias de vida y las apuestas culturales que vienen desarrollando con niñas, niños, adolescentes y jóvenes en diferentes municipios del suroccidente colombiano.
Desde Miranda, Cauca, participó Sergio Villegas, artista formador que ha encontrado en la música un camino de transformación social y construcción colectiva. En la FILBo, Sergio realizó ejercicios de improvisación hip-hop y percusión corporal junto a niñas, niños y visitantes del stand, construyendo ritmos a partir de palabras escritas por el público y convirtiendo la música en un espacio de encuentro y participación.
Desde Ipiales, Nariño, Marisol Rosero compartió una experiencia donde el tejido, la palabra y la memoria se entrelazan como herramientas para reconstruir el tejido social. La artista presentó Tramas del Sur, tejido en memoria viva, un libro tejido que recoge relatos, memorias y procesos comunitarios construidos desde el arte.
Representando al Huila participó Olga Carolina Bocanegra, artista formadora de teatro, que llevó a la FILBo el trabajo que desarrolla junto a niñas y niños de San Agustín mediante la creación de títeres elaborados con materiales reciclados. A través de su personaje “Guatila”, les mostró cómo el arte se convierte en una herramienta para gestionar emociones, fortalecer vínculos y promover escenarios de diálogo y convivencia.
Además de las presentaciones artísticas, el stand se consolidó como un espacio de encuentro e interacción para niñas y niños, quienes participaron en actividades de pintura, creación de postales y escritura de mensajes. En este ejercicio, los asistentes recibieron mensajes enviados por niñas y niños de distintos territorios y respondieron con nuevas postales, generando un intercambio simbólico cargado de palabras de esperanza, paz y arte.
En este espacio, los participantes también compartieron experiencias junto a Madejandra Ovillo, personaje icónico del Programa Artes para la Paz. Conocida como “hija de la lana, de los hilos y de las historias que se tejen despacito”, Madejandra representa una voz cercana que transforma el arte en una herramienta de diálogo, cuidado y construcción colectiva. Como símbolo pedagógico y comunicativo del programa, aporta a la construcción de un lenguaje sensible y territorial que acerca el arte a las comunidades.
En el Cauca, Huila y Nariño, el programa tiene presencia en 100 municipios del suroccidente colombiano, operando en 320 instituciones educativas oficiales. Actualmente, alcanza una cobertura de 35 municipios en el Cauca, 39 en Nariño y 26 en el Huila, beneficiando a 54.888 niñas, niños, adolescentes y jóvenes.
Además, 547 artistas formadores y sabedores han hecho parte de esta apuesta en la región, encontrando en el programa una oportunidad para fortalecer los procesos pedagógicos y las dinámicas culturales en los territorios.




