Rusia declaró una tregua de dos días en la guerra con Ucrania, programada para el 8 y 9 de mayo, coincidiendo con la conmemoración del fin de la Segunda Guerra Mundial, una fecha clave para el país. El anuncio fue hecho por el Ministerio de Defensa ruso como una pausa unilateral en los combates.
Sin embargo, esta medida llegó acompañada de una amenaza directa: Moscú advirtió que, si Ucrania no respeta el alto el fuego o intenta interferir en las celebraciones del Día de la Victoria, lanzará un “ataque masivo con misiles” contra la capital, Kiev.
Desde Ucrania, las autoridades han mostrado escepticismo frente a la propuesta, señalando que no se trata de un verdadero paso hacia la paz, sino de una pausa limitada. Además, insisten en la necesidad de un alto el fuego más largo y con garantías reales.
Este nuevo episodio refleja la tensión persistente en el conflicto, donde incluso los intentos de tregua están marcados por amenazas y desconfianza entre ambas partes.




