La muerte de la subteniente Jenyfer Alexandra Marciales Londoño, comandante de la estación de Policía de Providencia, continúa generando conmoción y múltiples interrogantes dentro y fuera de la institución. En las últimas horas se conocieron chats, audios y anotaciones oficiales en los que la uniformada denunciaba presuntos episodios de acoso laboral y persecución por parte de un superior.
De acuerdo con los mensajes revelados por medios nacionales, la oficial aseguró que era constantemente hostigada incluso durante sus momentos de descanso. “No me dejó en paz ni en el supuesto descanso porque me mandaba tocar la puerta de la habitación”, escribió en conversaciones enviadas a familiares.
La subteniente también habría dejado constancia escrita de gritos, humillaciones y descalificaciones ocurridas frente a turistas y otros uniformados en la isla. Además, según las denuncias conocidas, temía que se estuvieran elaborando reportes negativos en su contra dentro de la institución.
El cuerpo de Marciales fue encontrado en la estación de Policía de Providencia con una herida de arma de fuego. Aunque inicialmente surgieron versiones sobre un posible suicidio, la familia rechazó esa hipótesis y pidió una investigación exhaustiva por parte de la Fiscalía y Medicina Legal.
Familiares de la oficial aseguraron que ella había advertido sobre la situación que vivía y dejó mensajes señalando a personas de confianza “si algo llegaba a pasarle”. El caso ha reabierto el debate sobre las denuncias de acoso laboral dentro de la Fuerza Pública y la atención que reciben estos reportes.




