LIMOSNEROS AL POR MAYOR

El centro de Pasto, especialmente en los alrededores de la Plaza de Nariño, se ha convertido en un verdadero desfile de hombres y mujeres que, desde que sale el sol, se dedican a pedir dinero sin descanso. Tomarse un café tranquilo se ha vuelto casi una misión imposible, pues siempre aparece alguien extendiendo la mano. Ya no basta con la buena voluntad: ahora toca salir con los bolsillos llenos de monedas para poder “sobrevivir” al recorrido. Lo más preocupante es que algunos no aceptan un “no” como respuesta y reaccionan con actitudes agresivas o insistentes. La situación, más que generar solidaridad, empieza a causar incomodidad y tensión. Si bien es claro que hay necesidades reales, también es evidente que el desorden ha tomado ventaja, afectando la tranquilidad de propios y visitantes en pleno corazón de la ciudad.

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