La región del Catatumbo, en el departamento de Norte de Santander, atraviesa una de las crisis humanitarias más graves de los últimos años, según advierte un reciente informe de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios.
El documento describe un panorama “sin tregua”, marcado por enfrentamientos constantes entre grupos armados ilegales, desplazamientos masivos, confinamiento de comunidades y graves violaciones a los derechos humanos. La población civil sigue siendo la principal afectada en medio de la disputa territorial por el control de economías ilícitas.
De acuerdo con el informe, miles de personas han sido obligadas a abandonar sus hogares, mientras que otras permanecen confinadas sin acceso adecuado a alimentos, salud y educación. Además, el reclutamiento de menores y las restricciones a la movilidad han incrementado el riesgo para las comunidades más vulnerables.
La crisis en el Catatumbo también refleja la débil presencia estatal en la zona, lo que dificulta la implementación de soluciones sostenibles. Organizaciones humanitarias han hecho un llamado urgente al Gobierno colombiano para reforzar la atención integral y garantizar la protección de la población.
El informe concluye que, sin una intervención inmediata y coordinada, la situación podría agravarse aún más en los próximos meses, consolidando una crisis prolongada que amenaza la estabilidad social de la región.




