Al menos 44 especies de animales están en riesgo de»extinción inminente» en Colombia debido a la minería, la deforestación y otras actividades que financian el conflicto armado, según reveló el lunes el tribunal de paz.
Así lo informó Giovanni Álvarez Santoyo, director de la Unidad de Investigación y Acusación de la JEP, «Con este informe damos un paso adelante en el reconocimiento del ecosistema como víctima del conflicto»
Hace más de medio siglo una guerra entre fuerzas estatales, guerrillas y narcotraficantes que deja más de un millón de muertos y nueve millones de desplazados.
Las especies más afectados son ranas, cocodrilos, monos e insectos están al borde de desaparecer en uno de los países más biodiversos del mundo, de acuerdo con un estudio de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).
Como causantes están actividades de minería ilegal, deforestación y el narcotráfico en ecosistemas como la Amazonía, de acuerdo con el informe del tribunal surgido del acuerdo de paz con las FARC en 2016 y la Universidad de Essex.
«El impacto más alarmante de estas dinámicas es la degradación de la diversidad biológica», dice el estudio.
Ecocidio en Colombia por conflicto armado:
El análisis también concluyó que cada media hora un animal muere o resulta gravemente herido en el país por acciones de los grupos armados, por lo que los autores llamaron la atención sobre patrones de «ecocidio»
Algunos animales son usados para rituales producto de la «religiosidad popular» y la «brujería», que no suelen estar asociados a la actividad militar sino a creencias de la población rural.
En otros casos han sido utilizados para activar explosivos, una conducta que constituye un crimen de guerra y de la que se tiene registro incluso en la actualidad.
Uno de los ataques más letales de este tipo ocurrió en 1996, cuando once policías murieron en el norte del país por las heridas ocasionadas por una carga explosiva trasladada por un burro.
Otras especies silvestres son utilizadas con frecuencia como método de tortura contra prisioneros de guerra.
El informe recoge casos de uso de serpientes para infligir daño físico y psicológico, y de víctimas que eran dejadas junto a caimanes en entornos acuáticos.





