Este el 7 de mayo de 2026 en el Centro Cultural Skandia, en Bogotá, se estrena ‘Squatters’, documental de la directora, Catalina Santamaría.
A finales de los años 80, en la ciudad de Nueva York, al igual que en otras ciudades de Estados Unidos y de muchos otros países alrededor del mundo, se presentaban dos fenómenos que, aún persisten: la inmigración masiva de personas en busca de mejores condiciones de vida.
La escasa oferta de vivienda digna; conllevando a que, un gran número de extranjeros e inclusive nacionales sin techo, se apropiaran de edificios abandonados, para convertirlos en sus hogares.
Lo que hay detrás de Squatters:
La documentalista colombiana Catalina Santamaría fue testigo de primera mano.
«Llevaba viviendo aquí algún tiempo y a veces sentía la soledad de quien está lejos de su tierra»
Fue en 1997 su amigo y paisano, Ricardo Peña, la invitó a su apartamento en Umbrella House, un edificio abandonado y a medio construir, al que en 1988, ya se habían ido a vivir una holandesa y dos norteamericanos.
Estaba ubicado en Lower East Side de Manhattan, más exactamente en las zonas de ‘el truquito’ y ‘la maroma’, conocidas porque el salsero Henry Fiol, quien fuera un habitante más de ese sector en algún momento de su vida, las convirtió en pregones de una de sus más exitosas canciones.
Las paredes de Umbrella House – bautizado así por sus moradores, porque se había convertido en una ‘sombrilla’ donde podían resguardar su arte, sus sueños y sus propias vidas – estaban llenas de escritos por los visitantes.
Las escaleras eran de cemento rellenas de muñecos, fotos y trastos viejos, elaboradas por los mismos artistas; y desde tangos hasta blues sonaban en los apartamentos, armonizando el interior de la construcción. Un hermoso caos.
A ojos de los externos, esta era una edificación en ruinas, misteriosa y hasta peligrosa, pero en su interior, para sus ocupantes y visitantes, afirma la directora Catalina Santamaría.
A pesar de carecer de calefacción, de infraestructura y de servicios, en realidad era un mundo mágico e ideal, donde la alegría se convertía en euforia y la incomodidad, en resistencia contra el sistema.
«Era una Estrategia del Caracol, pero a la inversa, donde por casi dos décadas, un grupo de personas distintas se unieron en torno a un mismo propósito: adecuar y hacer más habitable y digna una edificación por la que nadie daba un peso»
La mayoría eran artistas, con frecuencia dentro del mismo predio realizaban exposiciones, happenings y fiestas.
Con todo esto, además de mejorar la construcción, lograron establecer una sólida comunidad, donde todos eran iguales y todos colaboraban, llegando a convertirse en una gran familia.
Catalina no fue ajena. Umbrella House se convirtió en su refugio, al que podía ir cuando quisiera para visitar a su amigo Ricardo, en el apartamento 3D, donde la puerta siempre estaba abierta, como una señal de bienvenida para todo el que quisiera ingresar.
«Quienes le inspiraron gran admiración y respeto; y la negativa, ocasionada por las muchas dificultades que tenían que pasar, como no contar con calefacción durante los duros inviernos neoyorquinos y los permanentes y a veces violentos, intentos de desalojo por parte de la policía de la ciudad»
Catalina conoció Puerta 10, otro edificio en la misma zona que contaba una historia similar de inmigrantes y nacionales sin hogar, que decidieron unirse para transformar y darle alma a una construcción abandonada por sus propietarios y por la misma ciudad de Nueva York.
En la actualidad, el fenómeno de los squatters (okupas) en Estados Unidos ha disminuido considerablemente por causa de la implementación de drásticas normas en la mayoría de los estados del país, con las que se prohíben estas prácticas y se facilitan los procesos judiciales y los desalojos.
En cuanto a Umbrella House y Puerta 10, con los años se convirtieron en lugares más “normalizados”, debido a que algunos de sus miembros fallecieron y otros decidieron regresar a sus países de origen; pero principalmente, porque gracias a arduas negociaciones con la ciudad de Nueva York, varios de ellos lograron convertirse en propietarios legales y siguen viviendo ahí. Los edificios fueron totalmente reestructurados y la zona se convirtió en algo más residencial y comercial.
El documental
Como un homenaje a estas personas que fueron capaces de construir una sociedad más justa, en medio de sus dificultades, Catalina Santamaría empezó a documentar esta historia con filmaciones de 16 mm y algunas grabaciones de audio.
Pero empezaron a surgir más personajes para entrevistar; después, los mismos ocupantes le entregaron una gran cantidad de material de video grabado por ellos mismos a lo largo de varios años.
Esto hizo que su realización tomara más de 20 añosde trabajo, entre investigaciones, entrevistas a muchos de los protagonistas, digitalización de videos, edición, etc., hasta ver finalmente la luz en 2021.
En Colombia, Squatters / Okupas fue presentado virtualmente en 2021, en la Muestra Internacional Documental de Bogotá (MIDBO).
Seguidamente, se presentó en Cali, en un festival que organizaba el reconocido cineasta y documentalista Luis Ospina (q.e.p.d.). En Estados Unidos, fue llevado a Chicago y a The Art of Brooklyn Film Festival New York. En el Festival de Cine de Puerto Rico ganó el premio al mejor largometraje documental internacional.
También, recibió una mención especial a mejor documental en el Havana Film Festival New York; y nuevamente en Bogotá, Colombia, participó en el Festival de Mujeres por la Paz 2022.
Quién es Catalina SantaMaría
Estudió cine y fotografía en Colombia, su país de origen. En 1995viajó a Nueva York para complementar sus estudios de cine en The New School. Siendo alumna y asistente personal del reconocido director y documentalista Alan Berliner, reafirmó su pasión por los documentales, los cuales marcarían su derrotero profesional. En 2006 se fue a vivir a San Juan, Puerto Rico, donde trabajó para una productora local. Regresó a Nueva York en 2010y con material producido en esa ciudad, San Juan y Bogotá, dirigió el documental Luminiscencia. Después de haber experimentado de manera muy cercana, el mundo de los okupas en Umbrella House, decidió realizar el largometraje Squatters / Okupas.
Catalina vive actualmente en Nueva York, trabajando en nuevos proyectos audiovisuales.




