El camino hacia la Copa del Mundo 2026 se torna nublado para el máximo referente del fútbol colombiano. James Rodríguez, actualmente en las filas del Minnesota United de la MLS, atraviesa uno de sus momentos más críticos desde su llegada al fútbol estadounidense. Su reciente actuación en el último encuentro del equipo ha encendido las alarmas no solo en su club, sino también en el cuerpo técnico de la Selección Colombia, que observa con preocupación la falta de ritmo y la intermitencia del ’10’.
En su última aparición con los «Loons», James mostró destellos de su calidad técnica, pero se vio físicamente superado en los duelos individuales y con poca influencia en la zona de creación. Las estadísticas del partido reflejan una baja efectividad en pases clave y una desconexión con los delanteros, lo que derivó en su sustitución antes del minuto 70. Esta situación ha generado un debate en la prensa local sobre si el volante cucuteño está cumpliendo con las expectativas de un jugador franquicia en una liga que exige cada vez más despliegue atlético.
La crisis de James no es solo de rendimiento, sino de regularidad. A pesar de ser el líder espiritual de la ‘Tricolor’, su presente en la MLS pone en duda su estado de forma para los próximos retos de las Eliminatorias. Mientras algunos analistas sugieren que se trata de un bache normal de adaptación, otros apuntan a que las molestias físicas persistentes le están impidiendo alcanzar el nivel necesario para comandar al equipo nacional en la cita mundialista de 2026.
El entorno del jugador asegura que James está enfocado en recuperar su mejor versión y que su compromiso con el proyecto en Minnesota es total. Sin embargo, el tiempo apremia y la exigencia de la alta competencia no espera. Las próximas semanas serán determinantes para saber si el astro colombiano logra revertir esta tendencia negativa o si su papel en el esquema de la Selección deberá ser replanteado de cara al sueño mundialista.




