Chile puso en marcha una nueva fase de su política migratoria con la realización de un vuelo de deportación de extranjeros en situación irregular, en el que 40 personas fueron expulsadas del país, siendo los colombianos el grupo más numeroso.
El operativo fue ejecutado como parte de una estrategia para reforzar el control migratorio. La aeronave despegó con destino a varios países de la región, entre ellos Bolivia, Ecuador y Colombia, donde fueron trasladados los migrantes según su nacionalidad.
Del total de expulsados, 19 eran ciudadanos colombianos, 17 bolivianos y 4 ecuatorianos. Las autoridades indicaron que todos contaban con órdenes de expulsión vigentes, ya fuera por ingreso irregular al país o por la comisión de delitos como robo, tráfico de drogas o porte ilegal de armas.
Este vuelo marca el inicio de una serie de deportaciones que el gobierno chileno planea intensificar en los próximos meses. Según voceros oficiales, se trata del primero de varios operativos similares que podrían realizarse tanto por vía aérea como terrestre, con el objetivo de reducir la migración irregular.
La medida se enmarca en una política más amplia de seguridad y control fronterizo, en medio del debate interno sobre el impacto de la migración en la delincuencia y el orden público. En ese contexto, las autoridades han reiterado que continuarán ejecutando expulsiones de personas que no cumplan con los requisitos legales para permanecer en el país.
El procedimiento también refleja los desafíos regionales en materia migratoria, especialmente por la cantidad de personas con órdenes de expulsión pendientes y las dificultades de coordinación entre países, lo que podría influir en el ritmo de futuras deportaciones.

