Lluvias ponen en riesgo cosecha cafetera en el Tolima: producción caería hasta un 30%

La caficultura en el Tolima atraviesa un momento crítico justo en plena temporada de cosecha.

Las lluvias persistentes que se han extendido durante las últimas semanas no solo han alterado el calendario habitual del cultivo, sino que ya comienzan a reflejarse en una preocupante reducción de la producción, que podría alcanzar hasta un 30% frente al mismo periodo del año anterior.

De acuerdo con autoridades del sector agropecuario, las condiciones climáticas han impedido el adecuado desarrollo del grano de café, especialmente en etapas clave como el llenado y la maduración. La falta de radiación solar, fundamental para estos procesos, ha generado retrasos en la cosecha en varias zonas productoras del departamento.

Municipios tradicionalmente cafeteros como Villarrica, Planadas, Fresno y Líbano han sido algunos de los más afectados. En estas regiones, los caficultores reportan que el grano no ha alcanzado su punto óptimo de maduración, lo que obliga a postergar la recolección y, en muchos casos, compromete la calidad del producto final.

El secretario de Desarrollo Agropecuario del Tolima, Fernando Borja, ha señalado que este comportamiento climático atípico está impactando directamente el rendimiento en campo. Según el análisis del sector, la disminución en la producción ya es evidente y podría consolidarse en las próximas semanas si las lluvias continúan.

Impacto climático y riesgos para la caficultura

El exceso de humedad no solo retrasa la maduración del café, sino que también incrementa el riesgo de enfermedades fungosas como la roya y afecta las labores de recolección, al dificultar el acceso a los cultivos y aumentar los costos de mano de obra.

Desde una perspectiva agronómica, la radiación solar es un factor determinante para el desarrollo del fruto. Sin suficiente luz, el proceso de fotosíntesis se reduce, lo que limita la acumulación de azúcares en el grano y afecta tanto su tamaño como su calidad en taza. Este fenómeno puede tener repercusiones no solo en el volumen de producción, sino también en el valor comercial del café tolimense.

Expectativas del sector: mayo será clave

A pesar del panorama, las autoridades insisten en que no se trata de una situación alarmante, aunque sí requiere seguimiento constante. La esperanza del sector está puesta en un posible cambio en las condiciones climáticas durante el mes de mayo, cuando se espera una disminución de las lluvias que permita retomar el ritmo de maduración y cosecha.

Para los caficultores, las próximas semanas serán determinantes. Un periodo seco podría ayudar a recuperar parte de la producción y evitar pérdidas mayores. Mientras tanto, el sector continúa adaptándose a la variabilidad climática, un desafío cada vez más frecuente en la agricultura colombiana.

Este episodio vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de fortalecer estrategias de adaptación al cambio climático, implementar prácticas agrícolas resilientes y mejorar los sistemas de monitoreo para mitigar los efectos de fenómenos extremos sobre uno de los cultivos más emblemáticos del país.

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