Una nueva denuncia ciudadana vuelve a poner en evidencia el deterioro de las vías rurales en el departamento, una problemática que afecta directamente la calidad de vida de las comunidades campesinas. Habitantes de la vereda Piedra Sal, en el municipio de El Espino, alzaron su voz para solicitar apoyo urgente de la administración municipal ante el crítico estado de la carretera que comunica con el Batallón de Alta Montaña No. 01 General Santos Gutiérrez, un corredor fundamental para la movilidad de la zona.
Según la comunidad, el tramo vial presenta múltiples dificultades que han empeorado con el paso del tiempo. Huecos profundos, lodo, pérdida de la capa de rodadura y zonas inestables hacen que el tránsito vehicular sea cada vez más complicado, especialmente en temporada de lluvias, cuando la vía prácticamente se vuelve intransitable. Esta situación no solo pone en riesgo a conductores y peatones, sino que también limita el desarrollo de las actividades diarias de los habitantes.
El impacto es evidente en el sector productivo. Los campesinos aseguran que el mal estado de la vía retrasa el transporte de productos agrícolas, afectando la comercialización y generando pérdidas económicas. Además, el acceso a servicios básicos como salud, educación y abastecimiento se ve seriamente comprometido, lo que incrementa la sensación de abandono en la comunidad.
Gabriel Vásquez, uno de los habitantes del sector, afirmó que la situación se ha agravado por las condiciones climáticas y la falta de mantenimiento constante. “Cada vez está peor. Hay partes donde ni siquiera pueden pasar los vehículos, y eso nos afecta a todos”, señaló, haciendo énfasis en la necesidad de una intervención urgente.
Por ello, los habitantes hacen un llamado directo a las autoridades municipales para que se disponga de maquinaria amarilla que permita realizar trabajos de adecuación y mejoramiento en la vía. Asimismo, solicitan que este corredor sea incluido dentro de los planes de mantenimiento vial que se ejecutan en la región, con el fin de garantizar una solución duradera.
Pese a la preocupación, la comunidad mantiene la esperanza de una pronta respuesta institucional, confiando en que el trabajo conjunto permitirá recuperar esta vía clave y mejorar las condiciones de vida en el sector rural.



