Los hipopótamos que en los años 80 fueron traídos al país por Pablo Escobar se han convertido en una especie invasora cuyo crecimiento desbordado amenaza ecosistemas, comunidades y otras especies nativas. De los cuatro ejemplares iniciales, la población alcanzó al menos 169 individuos en 2022, según el Ministerio de Ambiente, y podría superar los 500 en 2030 y llegar a más de mil en 2035 sin medidas de control.
Ante este panorama, la ministra de Ambiente encargada, Irene Vélez, anunció este lunes un plan para reducir drásticamente la población, el cual incluye la eutanasia de 80 hipopótamos.
Una especie invasora con impacto crítico
Desde 2022, Colombia declaró a los hipopótamos como especie exótica invasora, lo que significa que representa un riesgo para la biodiversidad y los ecosistemas, especialmente en las riberas del río Magdalena.
La ministra Vélez explicó que el crecimiento acelerado de la manada está contaminando fuentes hídricas, afectando a comunidades cercanas y poniendo en riesgo a especies vulnerables como el manatí y la tortuga de río.
Además, el hipopótamo es reconocido como uno de los animales más peligrosos del mundo. Un estudio publicado en Animals en 2021 documenta que el 87% de los encuentros entre humanos e hipopótamos en Uganda fueron fatales.
Plan de acción: traslado y eutanasia
El Ministerio de Ambiente destinó $7.200 millones de pesos (unos 2 millones de dólares) para ejecutar la reducción poblacional, con una meta de disminuir al menos 33 individuos por año.
El plan contempla dos métodos:
- Traslado a santuarios y zoológicos en el exterior
- Eutanasia bajo protocolo técnico
Sin embargo, hasta ahora ningún país ha aceptado recibir animales debido a los problemas genéticos derivados de su origen: toda la población desciende de cuatro hipopótamos, lo que genera baja diversidad genética y aumenta los riesgos de defectos congénitos.
Adicionalmente, el transporte de cada animal es extremadamente costoso, señaló Natalia Ramírez, directora de Bosques y Biodiversidad.
Frente a estas limitaciones, el gobierno decidió avanzar con la eutanasia de 80 ejemplares, un procedimiento que seguirá lineamientos éticos y científicos. Cada aplicación tendrá un costo aproximado de $50 millones de pesos, sin incluir la disposición final del cuerpo, que es obligatoria por razones sanitarias.
El método autorizado incluye inyección o dardos aplicados con rifle.
Reacciones y críticas
La decisión ha generado polémica. La senadora animalista Andrea Padilla calificó la medida como “cruel” y “facilista”, señalando que los animales están pagando por décadas de negligencia estatal.
Una población sin control natural
Los hipopótamos fueron instalados originalmente en la antigua Hacienda Nápoles junto a otros animales exóticos. Tras la muerte de Escobar en 1993, la propiedad quedó abandonada y la mayoría de especies fueron reubicadas, excepto los hipopótamos, que comenzaron a dispersarse por la cuenca del Magdalena.
Hoy, la manada colombiana es la única población silvestre de hipopótamos fuera de África.
De acuerdo con el Instituto Humboldt, los animales han prosperado porque en Colombia cuentan con abundante alimento y agua, sin depredadores naturales ni temporadas de sequía intensas. Su presencia altera ecosistemas: consumen grandes cantidades de flora nativa, modifican los paisajes y contaminan cuerpos de agua con sus desechos.
También se han registrado ataques y persecuciones a pescadores, así como la presencia de hipopótamos en zonas pobladas y vías públicas.
Décadas de intentos fallidos
Desde comienzos del siglo XXI, el Estado ha probado métodos para controlar la especie, desde cacería y esterilización química hasta captura y confinamiento. Ninguna estrategia ha logrado detener el crecimiento de la población.
Con el plan anunciado por Vélez, el gobierno busca frenar por primera vez la expansión de la manada y mitigar los impactos ecológicos y sociales.




