Talento regional va por la gloria internacional olímpica.
La bandera del taekwondo colombiano ya ondea con fuerza en territorio internacional y, esta vez, con un marcado sello boyacense. Desde Santo Domingo, República Dominicana, la Selección Colombia disputa el Clasificatorio Centroamericano y del Caribe de Taekwondo 2026, un torneo clave en el camino hacia los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. Pero más allá de la competencia, hay una historia que golpea fuerte: Boyacá pone el corazón, el liderazgo y el talento en la élite mundial. El evento, que se desarrolla del 9 al 12 de abril en el Pabellón de Esgrima del Centro Olímpico Juan Pablo Duarte, reúne a más de 850 atletas de alto nivel, convirtiéndose en uno de los escenarios más exigentes del calendario internacional. Allí, Colombia no solo busca medallas: pelea puntos vitales para el ranking mundial y su posicionamiento olímpico. En el centro de esta batalla deportiva aparece una figura clave: el presidente de la Federación Colombiana de Taekwondo, el boyacense Cito René Forero, quien lidera este proceso con la responsabilidad de guiar al país en un momento determinante. Su papel no es menor. Bajo su dirección, Colombia ha consolidado una estructura competitiva que hoy enfrenta a potencias como México, Brasil y Cuba. Pero si hay un nombre que enciende la ilusión y roba miradas, es el de Andrea Ramírez. Multimedallista internacional, referente del taekwondo colombiano y carta fuerte en este clasificatorio, Ramírez llega como una de las grandes protagonistas del torneo. Su experiencia, disciplina y mentalidad ganadora la convierten en una amenaza real para cualquier rival en el tatami. La presencia de ambos no solo representa competencia: simboliza el esfuerzo de una región que ha sabido construir campeones desde la base, demostrando que el talento boyacense tiene peso propio en la escena mundial. En un deporte donde cada combate puede definir el futuro, la presión es máxima, pero también lo es la confianza. Este clasificatorio no es un torneo cualquiera. Es el primer gran filtro rumbo a las justas olímpicas, donde cada punto suma y cada victoria acerca el sueño. Por eso, lo que está en juego no es solo un resultado inmediato, sino el futuro del taekwondo colombiano en el ciclo olímpico. Mientras el mundo mira hacia Santo Domingo, Boyacá responde con carácter. Con liderazgo en los despachos y talento en el tatami, la región se convierte en protagonista de una historia que apenas comienza, pero que ya promete emociones, sacrificio y, sobre todo, gloria.



