Un ambicioso proyecto bajo tierra empieza a generar impacto, expectativa y también controversia. En pleno corazón de Paz de Río avanza la construcción de lo que sería la mina de hierro turística más profunda de Sudamérica, una iniciativa que ha puesto los ojos del país sobre este territorio boyacense con una propuesta que mezcla historia, industria y turismo.
Durante una reciente visita oficial, altas autoridades del sector minero recorrieron el lugar para verificar el avance de la obra, liderada por Acerías Paz del Río, una de las empresas más emblemáticas del país en este sector. Lo que durante décadas fue un espacio dedicado exclusivamente a la explotación industrial, hoy comienza a transformarse en un escenario turístico sin precedentes, capaz de atraer visitantes interesados en conocer de cerca el proceso minero y su evolución a lo largo del tiempo.
La propuesta va más allá de un simple recorrido. Se pretende abrir las entrañas de la tierra al público mediante visitas guiadas en túneles subterráneos, donde los visitantes podrán experimentar de primera mano cómo ha sido la actividad minera durante más de siete décadas. A esto se suma la proyección de un museo interactivo que narrará la historia de la minería en la región, su impacto económico y el papel que ha jugado en el desarrollo de Paz de Río y sus alrededores.
Sin embargo, el proyecto también ha despertado interrogantes entre la comunidad y distintos sectores. Mientras algunos lo ven como una oportunidad para dinamizar la economía local, generar empleo y diversificar las fuentes de ingreso del municipio, otros exigen mayor claridad frente a los posibles impactos ambientales y a la seguridad de las operaciones turísticas en un entorno tradicionalmente industrial.
Las autoridades han insistido en que la iniciativa se desarrolla bajo un modelo de minería responsable, articulando desarrollo económico con sostenibilidad ambiental y participación comunitaria. Además, aseguran que se están cumpliendo los requisitos técnicos y legales necesarios para garantizar un proyecto seguro y viable.
Aunque aún se encuentra en proceso de aprobación, la expectativa crece con el paso de los días. Esta obra podría marcar un antes y un después para el municipio, transformándolo de un territorio históricamente industrial en un destino turístico de talla internacional. Por ahora, la mina sigue avanzando en silencio… pero su impacto ya comienza a sentirse en toda la región.



