Un informe del banco estadounidense JP Morgan concluye que la economía colombiana ha mostrado una notable solidez tras el incremento del 23,7% en el salario mínimo decretado a finales de 2025 por el gobierno de Gustavo Petro. Contrario a las preocupaciones iniciales, el aumento no generó una destrucción significativa de empleo, sino que coincidió con un buen desempeño del mercado laboral.
Según el análisis, durante el primer trimestre de 2026 el empleo en Colombia se comportó de manera resiliente. La tasa de desempleo se mantuvo cerca de mínimos históricos, los salarios reales crecieron de forma importante y la informalidad laboral se mantuvo estable, sin incrementos preocupantes.
El mes de febrero fue particularmente destacado. De acuerdo con datos del DANE, la tasa de desempleo nacional se ubicó en 9,2%, el nivel más bajo registrado para ese mes en la historia del país. En las principales ciudades, el desempleo alcanzó el 8,5%, acercándose a los niveles más bajos observados recientemente.
En términos de dinámica laboral, tras una leve caída en enero, el empleo repuntó en febrero con un crecimiento del 1%. Además, el número de personas desempleadas se redujo en un 3,6% a nivel nacional y en un 2,6% en las zonas urbanas. La tasa de ocupación llegó al 59,2% en el país y al 60,8% en áreas metropolitanas, cifras que, aunque aún no alcanzan los niveles previos a la pandemia, se aproximan a los promedios históricos.
El informe destaca que el crecimiento del empleo estuvo impulsado principalmente por el sector privado. Actividades como la manufactura, la construcción, el entretenimiento y las comunicaciones lideraron la generación de nuevos puestos de trabajo. También tuvieron un papel importante los trabajadores por cuenta propia y los empleadores, lo que refleja una recuperación diversificada y más estable del mercado laboral.
Otro aspecto clave señalado por JP Morgan es el aumento tanto de los salarios nominales como de los salarios reales. Esto implica que los trabajadores no solo están ganando más en términos absolutos, sino que también han mejorado su poder adquisitivo. Este fenómeno habría contribuido a sostener el consumo interno, incluso en un contexto de tasas de interés relativamente altas.
En conjunto, el banco concluye que Colombia logró absorber un aumento significativo del salario mínimo sin generar efectos negativos relevantes en el empleo formal ni en la informalidad. Este resultado desafía las previsiones más pesimistas y abre el debate sobre la posibilidad de que incrementos salariales importantes puedan coexistir con estabilidad en el mercado laboral.
En conclusión, el desempeño económico de Colombia en los primeros meses de 2026 sugiere un equilibrio entre crecimiento salarial, estabilidad del empleo y fortalecimiento del consumo, lo que podría consolidarse como una señal positiva si se mantiene en los próximos trimestres.




