Una profunda sensación de tristeza e incertidumbre invade a comunidades del sur del país tras conocerse la muerte de Cristhian Andrés Rosario Valencia, un joven de 29 años ampliamente reconocido por su liderazgo social y político. Su historia, marcada por el compromiso con las juventudes, hoy se ve abruptamente interrumpida en hechos que aún no han sido esclarecidos por las autoridades.
El caso ha causado especial impacto en Orito, municipio donde Rosario Valencia dejó huella como líder juvenil. También ha generado consternación en distintas zonas del Putumayo, donde era valorado por su trabajo cercano a las comunidades y su participación activa en procesos políticos locales.
Según versiones de amigos y allegados, la incertidumbre comenzó desde la tarde del jueves, cuando se perdió todo contacto con el joven. De acuerdo con estos testimonios, había sido invitado a ver un partido de la Selección Colombia en Cali, ciudad donde residía desde hacía algún tiempo. Sin embargo, nunca llegó al lugar del encuentro, lo que encendió las alarmas entre sus conocidos.
Desaparición
La preocupación creció rápidamente. Durante el viernes, familiares y amigos difundieron mensajes en redes sociales alertando sobre su desaparición, indicando que llevaban más de 24 horas sin tener noticias de su paradero. La angustia colectiva se hizo evidente en cada publicación, donde se pedía ayuda para ubicarlo.
El desenlace llegó en la madrugada del sábado, cuando, según versiones cercanas a su círculo, Cristhian Andrés fue hallado sin vida al interior de su apartamento, ubicado en el sur de Cali. La noticia cayó como un golpe devastador entre quienes lo conocían.
Rosario Valencia no era un joven más. Su trayectoria lo posicionó como una figura activa dentro del liderazgo juvenil en su región. Militó en el Partido Liberal y estuvo al frente de la oficina de juventudes en Orito, desde donde impulsó iniciativas dirigidas a fortalecer la participación de los jóvenes en la vida pública.
Formación académica
Además, se desempeñó como Coordinador de Juventudes en la Alcaldía Municipal de Orito, participando en múltiples actividades, eventos comunitarios y espacios de formación ciudadana. Su trabajo le permitió ganarse el reconocimiento de líderes locales y de quienes veían en él una voz representativa de nuevas generaciones. Tras conocerse su muerte, las redes sociales se inundaron de mensajes de condolencia, solidaridad y también de indignación. Amigos, colegas y ciudadanos han expresado su dolor, recordándolo como un joven comprometido, cercano y con vocación de servicio.




