12 años sin perder con europeos y se rompe en 4 días: qué debe corregir Lorenzo antes del mundial del 17 de junio

La cifra que más circuló en los medios deportivos colombianos durante el fin de semana no fue la del marcador de ninguno de los dos partidos sino la del invicto que se rompió dos veces en menos de cuatro días. Colombia no había perdido un partido de fútbol ante una selección europea desde el 7 de octubre de 2011, cuando cayó 1-2 ante España en un amistoso disputado en el estadio El Molinon de Gijón. Ese invicto de 12 años y cinco meses no significaba que Colombia hubiera ganado todos esos partidos sino que no había perdido ninguno en los 90 minutos: incluyó empates, victorias y una continuidad de resultados positivos que fue el marcador más preciso del crecimiento del fútbol colombiano en la época Pekerman y la época Lorenzo. El jueves 26 de marzo en Orlando y el domingo 29 en Landover, Croacia y Francia pusieron fin a ese registro en el peor momento posible del calendario: a 74 días del Mundial.

El análisis de los dos partidos muestra un patrón defensivo recurrente que los analistas identificaron con claridad. Los tres goles recibidos ante Croacia y Francia tuvieron orígenes similares: salidas mal ejecutadas del portero, errores de marcación en el centro defensivo durante las transiciones, y laterales que se adelantan demasiado en fase ofensiva y dejan espacios que los extremos rivales aprovechan con rapidez. Los goles de Vušković y Matanović ante Croacia y el primero y el tercero de Doué ante Francia tuvieron ese génesis. No son errores de jugadores individualmente malos: son decisiones de posicionamiento colectivo que en la velocidad del juego europeo de alto nivel se convierten en goles antes de que alguien pueda corregirlos.

La buena noticia del análisis es que los problemas detectados son corregibles en el plazo de 74 días que separa el lunes 30 de marzo del debut del 17 de junio. No son debilidades estructurales del juego colombiano sino errores tácticos que con trabajo específico en los entrenamientos pueden reducirse significativamente. Lorenzo tiene cuatro ventanas de trabajo entre ahora y la convocatoria final de mayo: las prácticas de los clubes, dos o tres amistosos adicionales que podrían organizarse en mayo y la concentración mundialista que comienza la primera semana de junio. En cada una de esas ventanas, el ajuste defensivo será la primera prioridad del cuerpo técnico.

El rendimiento de James Rodríguez en los dos partidos es el tema más delicado del balance y el que genera mayor debate entre los analistas. El capitán jugó los primeros tiempos de ambos compromisos y fue sustituido en la segunda parte de los dos. Sus actuaciones no fueron malas en términos de intención y de lectura tactica, pero sí mostraron la falta de ritmo competitivo que era previsible después de cuatro meses de inactividad y apenas 31 minutos oficiales de fútbol en 2026 antes de los amistosos. Hubo momentos brillantes, pases entre líneas que solo él puede dar, pero tambien momentos en que perdió balones en zona media que Croacia y Francia convirtieron en transiciones peligrosas. Lorenzo lo respalda públicamente, pero el debate sobre si James debe llegar al Mundial con más minutos con el Minnesota United para estar en su mejor nivel no ha hecho más que intensificarse después del fin de semana.

Luis Díaz fue el jugador con la evaluación más positiva de los dos partidos a pesar de los resultados adversos. Ante Croacia jugó 39 minutos a plena potencia y fue el más peligroso del equipo con y sin balón. Ante Francia, donde jugó hasta el minuto 63 de manera intensa, fue el jugador que más intentó crear la diferencia individual en el campo y el que más cerca estuvo de generar el gol que Colombia no pudo convertir. Su rendimiento en los dos partidos es la confirmación de que el guajiro llega al Mundial en su mejor nivel individual de carrera, y que la falta de efectividad de sus compañeros en las ocasiones que él creó es el problema que Lorenzo tiene que resolver con los cambios taciticos correctos.

El verdadero impacto del fin de semana para el proceso mundialista de Colombia es el de la información: Lorenzo sabe ahora, con la certeza que solo da ver a sus jugadores frente a rivales del más alto nivel, cuáles son los problemas que tiene que resolver, cuáles son las piezas que funcionan y cuáles son las que necesitan más trabajo o reemplazo en la lista definitiva. Las dos derrotas dolieron como siempre duelen las derrotas en el fútbol colombiano, con la intensidad emocional de un país que vive el fútbol con una pasion que pocas naciones del mundo igualan. Pero en el contexto del proceso mundialista, estas derrotas llegaron en el momento correcto: no en el debut del 17 de junio sino 74 días antes, cuando todavía hay tiempo, voluntad y talento suficiente para construir la Colombia que en junio quiere escribir la mejor pagina de su historia en una Copa del Mundo.

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