Robert Pattinson revienta el mito: “Nadie era Team Jacob, era todo una estrategia de marketing”
La declaración que sacudió a los fans de Crepúsculo en todo el mundo
El actor británico Robert Pattinson volvió a referirse a uno de los debates más emblemáticos de la cultura pop de los últimos años: la rivalidad entre “Team Edward” y “Team Jacob” en la saga Crepúsculo. Durante la promoción de su nueva película “The Drama” en París, el intérprete fue categórico al asegurar que dicha división entre fanáticos nunca fue real y la atribuyó directamente a una estrategia de marketing.  La conversación surgió en una entrevista con la prensa francesa junto a su compañera Zendaya, quien no dudó en posicionarse: “Soy Team Edward todo el día”. Pattinson reaccionó con humor y contundencia: “Nadie era Team Jacob. Eso era una cosa de marketing”, dinamitando con una sola frase uno de los debates más lucrativos y ruidosos de la cultura pop de finales de los 2000. 
Una relación de amor y odio con el personaje que lo catapultó a la fama
No es la primera vez que Pattinson se muestra escéptico con aquella supuesta división entre fans. Ya en 2011, en un perfil publicado por Vanity Fair, confesaba que nunca llegó a comprender la magnitud del fenómeno ni la insistencia de la industria en que “representara a su equipo”. Su postura entonces fue clara: no tenía ningún equipo.  Durante años, el actor mantuvo una relación de amor y odio con su personaje, llegando a decir que “no entendía cómo ese libro se había publicado” e incluso describiendo a Edward Cullen como “un maníaco depresivo que se odia a sí mismo”. 
La sorpresa: Pattinson sí volvería a ser Edward Cullen
A pesar de su ambivalencia histórica con la saga, Pattinson sorprendió recientemente durante una entrevista con detector de mentiras para Vanity Fair junto a Jennifer Lawrence. Cuando esta le preguntó si participaría en una nueva película de Crepúsculo, el actor respondió sin dudar: “Sí, claro”. Lo más llamativo fue que, según el detector de mentiras, decía la verdad.  En el fondo, esta ambivalencia define bien la relación de Pattinson con Crepúsculo: ni reniega de ella ni la idolatra, sino que la observa como quien recuerda una anomalía descomunal de la cultura popular, un torbellino del que salió convertido en estrella mundial con la sensación de haber sobrevivido a algo tan fascinante como desconcertante. 




