Caracol Televisión vuelve al centro del debate público tras una ola de denuncias de acoso sexual que no solo han sacudido al interior del medio, sino que también han generado una reacción colectiva entre periodistas, excolaboradoras y figuras del gremio. Las voces que hoy emergen coinciden en un punto clave: durante años, varias denuncias habrían sido ignoradas o no atendidas con la debida diligencia.
Un contexto de denuncias que se acumulan
El tema del acoso no es nuevo dentro del entorno mediático colombiano. En los últimos años, varios casos han evidenciado situaciones de hostigamiento hacia periodistas, especialmente mujeres, vinculadas al canal.
Uno de los episodios más visibles ocurrió en 2024, cuando varias periodistas de Noticias Caracol denunciaron a un hombre —identificado como un exmilitar— por acoso persistente, tanto en redes sociales como en las inmediaciones del canal.
Según los testimonios, el sujeto realizaba seguimientos, enviaba mensajes insistentes y se presentaba en las instalaciones, generando temor y cambios en las rutinas de las comunicadoras.
A pesar de las denuncias formales, algunas periodistas afirmaron que los procesos no avanzaron con la rapidez esperada e incluso hubo audiencias a las que no asistieron autoridades judiciales.
“Muchas no fuimos escuchadas”: el estallido de voces
En medio de este contexto, nuevas declaraciones han intensificado la polémica. Periodistas y exintegrantes del canal han manifestado que el problema va más allá de casos aislados.
A través de redes sociales y pronunciamientos públicos, varias mujeres han coincidido en que existía una cultura de silencio, donde las denuncias internas no siempre eran atendidas o se minimizaban. La frase “muchas no fuimos escuchadas” se ha convertido en un símbolo de esa inconformidad colectiva.
Algunas versiones señalan que los hechos incluirían mensajes inapropiados, insinuaciones y comportamientos indebidos en espacios laborales, lo que ha reavivado discusiones sobre el abuso de poder en entornos mediáticos.
Respuesta institucional y tensión interna
Frente a la controversia, desde el entorno del canal se ha indicado que existen protocolos internos para investigar este tipo de denuncias y que se rechaza cualquier forma de violencia de género.
Sin embargo, las críticas se centran en la efectividad real de estos mecanismos. Voces del gremio cuestionan si los procedimientos internos han sido suficientes o si, por el contrario, han contribuido a perpetuar el silencio.
Este escenario ha generado tensiones dentro del medio y ha impactado su reputación, especialmente en un momento en el que la credibilidad de los medios de comunicación es objeto de constante escrutinio.
Un problema estructural en el periodismo
Más allá del caso puntual, lo ocurrido en Caracol Televisión refleja una problemática más amplia en la industria mediática:
- Relaciones jerárquicas que pueden facilitar abusos de poder.
- Falta de garantías para denunciar sin represalias.
- Normalización histórica de conductas inapropiadas.
Casos previos en Colombia ya habían mostrado patrones similares, donde periodistas denunciaban acoso persistente sin obtener respuestas contundentes por parte de las autoridades o empleadores.
¿Qué sigue?
El caso sigue en desarrollo y podría escalar tanto en el ámbito judicial como en el reputacional. La presión pública ha aumentado, impulsada por movimientos que exigen mayor transparencia, justicia y cambios estructurales en los medios de comunicación.
Para muchas periodistas, este momento representa un punto de quiebre: no solo buscan justicia en casos individuales, sino una transformación profunda en las condiciones laborales del sector.

