La temporada de chontaduro ya se vive con fuerza en regiones del Pacífico colombiano como Valle del Cauca, Cauca y Putumayo, donde productores y comerciantes celebran la llegada de una de las cosechas más esperadas del año. En ciudades como Cali, las calles comienzan a llenarse de este fruto en tonos rojo y naranja, vendido en racimos o porciones listas para consumir con sal o miel, una tradición muy arraigada en la cultura local. Al mismo tiempo, en zonas rurales de departamentos como Caquetá y Putumayo, agricultores reportan el inicio de la recolección, lo que representa una importante fuente de ingresos para cientos de familias campesinas. El chontaduro, fruto de la palma Bactris gasipaes, es reconocido no solo por su valor nutricional sino también por su papel económico. En Colombia tiene dos grandes ciclos de cosecha: uno entre inicios de año y otro hacia el segundo semestre, siendo esta primera temporada clave para abastecer los mercados regionales. Además de su consumo tradicional, el producto está ganando terreno en la gastronomía con derivados como jugos, harinas y postres, impulsando nuevos emprendimientos locales. En regiones cercanas a Nariño, esta temporada también beneficia el comercio informal y la movilidad de productos agrícolas, fortaleciendo la economía campesina y manteniendo viva una tradición ancestral del Pacífico colombiano.




