Cepeda se rodea de movimientos sociales: por qué escogió a Aida Quilcué como vicepresidenta

La decisión de Iván Cepeda de elegir a la senadora indígena Aida Quilcué como su fórmula vicepresidencial para las elecciones presidenciales de 2026 no solo marcó uno de los movimientos más tempranos de la campaña, sino que también envió una señal política clara sobre el tipo de coalición y proyecto de país que busca representar el Pacto Histórico.

El anuncio se hizo público en marzo de 2026, cuando el senador confirmó que la lideresa indígena del pueblo nasa lo acompañaría en la carrera hacia la Casa de Nariño, en unos comicios programados para el 31 de mayo con eventual segunda vuelta el 21 de junio.

Más que un simple acompañamiento electoral, la designación de Quilcué se interpreta como una apuesta estratégica para consolidar la base social del progresismo, fortalecer su vínculo con movimientos sociales y proyectar una imagen de diversidad e inclusión en medio de una campaña presidencial altamente polarizada.


Una fórmula con fuerte simbolismo político

Aida Quilcué es una de las figuras más reconocidas del movimiento indígena colombiano. Nacida en Páez (Cauca), pertenece al pueblo nasa y ha dedicado más de dos décadas a la defensa de los derechos territoriales, la autonomía indígena y la paz en regiones afectadas por el conflicto armado.

Su trayectoria incluye cargos dentro del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), organización clave del movimiento indígena del país, así como su elección al Senado en 2022 por la circunscripción especial indígena a través del partido MAIS.

Para Cepeda, la incorporación de Quilcué representa la convergencia entre el liderazgo político institucional y las luchas sociales de base. En el anuncio oficial, el candidato destacó su trabajo comunitario y su papel en la defensa de los derechos humanos en territorios históricamente golpeados por la violencia.

El mensaje político es claro: la campaña busca presentarse como una alianza entre el progresismo urbano, los movimientos campesinos, afrodescendientes e indígenas, sectores que han sido pilares del proyecto político que llevó al poder a Gustavo Petro en 2022.


Consolidar la base del progresismo

Una de las principales apuestas de Cepeda con esta fórmula es fortalecer el respaldo de los movimientos sociales y territoriales, especialmente en el suroccidente del país.

En departamentos como Cauca, Nariño y Valle del Cauca, el movimiento indígena ha tenido una fuerte influencia política y electoral, y Quilcué es una de las lideresas más representativas de esa región. Analistas consideran que su presencia en la fórmula busca consolidar el apoyo de esos sectores que han sido decisivos para el progresismo en elecciones recientes.

Además, la elección refuerza la estrategia del Pacto Histórico de presentarse como una coalición que representa a comunidades históricamente marginadas, una narrativa que ha sido central en la política de la izquierda colombiana durante los últimos años.


Competir en un escenario electoral polarizado

La fórmula Cepeda-Quilcué también se configura en respuesta al panorama político que enfrenta la campaña presidencial.

Entre los principales rivales aparecen figuras como Paloma Valencia, del Centro Democrático, y el abogado Abelardo de la Espriella, representantes de sectores de derecha que han consolidado una base electoral importante.

En ese contexto, el progresismo busca diferenciarse con una dupla que simbolice la inclusión de pueblos originarios y movimientos sociales, contrastando con fórmulas de corte más tecnocrático o tradicional.

Sin embargo, algunos analistas han señalado que esta decisión, aunque fortalece la identidad ideológica del Pacto Histórico, podría no ampliar significativamente el espectro electoral hacia el centro, un sector que suele ser decisivo en segundas vueltas.

Aun así, la campaña parece apostar por consolidar primero su base política antes de intentar nuevas alianzas.


Proyección internacional y continuidad política

Otro elemento de la estrategia de Cepeda ha sido proyectarse como un líder con reconocimiento internacional. En ese marco, el candidato ha sostenido encuentros con líderes progresistas como Luiz Inácio Lula da Silva, Pedro Sánchez y Claudia Sheinbaum, reforzando la idea de una agenda común en temas como derechos sociales, migración y transición energética.

La presencia de Quilcué en la fórmula complementa esa estrategia al conectar la agenda global del progresismo con las demandas sociales de los territorios, particularmente aquellas relacionadas con la defensa del territorio, la paz y la justicia social.


Una candidatura con peso simbólico

Más allá de los cálculos electorales, la candidatura de Quilcué también tiene un profundo significado simbólico. Su trayectoria está marcada por la defensa de los pueblos indígenas y por episodios de violencia derivados del conflicto armado; incluso su familia ha sido víctima directa de ataques y amenazas por su activismo.

En ese sentido, su presencia en la fórmula vicepresidencial no solo representa un respaldo político al movimiento indígena, sino también un mensaje sobre el tipo de liderazgo que la campaña de Cepeda quiere proyectar: uno vinculado a las luchas sociales y a la construcción de paz en los territorios.

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