Una noticia reciente del sector agrícola destaca avances importantes en el desarrollo de nuevas variedades de la planta de durazno (Prunus persica). Investigadores del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) han logrado crear tres nuevas variedades que ya comenzaron a llegar al mercado después de más de 15 años de investigación y pruebas en campos agrícolas. Las nuevas variedades, llamadas Tehuelche INTA, Chamamé INTA y Rosalinda INTA, se caracterizan por tener mejor tamaño, color atractivo y mayor adaptación a diferentes condiciones climáticas. Estos aspectos son clave para que los agricultores puedan producir frutos de mejor calidad y responder a la demanda del mercado. El desarrollo de una nueva planta de durazno no es rápido: puede tardar más de una década desde los primeros cruces genéticos hasta que la fruta llega a los consumidores. Durante este proceso, los especialistas evalúan características como resistencia a enfermedades, productividad del árbol y calidad del fruto. Expertos señalan que estas innovaciones buscan fortalecer la fruticultura y ofrecer nuevas oportunidades económicas para los productores, además de ampliar la oferta de duraznos en los mercados. Las nuevas plantas también podrían adaptarse mejor a cambios climáticos y a las necesidades de exportación. Por otra parte, especialistas recuerdan que el árbol de durazno puede alcanzar hasta 6 metros de altura y producir frutos luego de varios años de crecimiento, dependiendo del método de cultivo y las condiciones del suelo.




