Domingo Aguillon y Luis Jamioy representan a San Juan
Cada año, entre el 11 y el 18 de febrero, el pueblo Kamëntsá en el Putumayo celebra el Becksnaté, conocido como el Día Grande: una de las festividades ancestrales más profundas y significativas de esta comunidad indígena. No se trata solo de una celebración, sino de un espacio espiritual de reconciliación, perdón y agradecimiento a la Madre Tierra por los frutos recibidos.
El Becksnaté marca el cierre del ciclo de la cosecha y el inicio del nuevo año ancestral. Durante ocho días y siete noches, la comunidad se reúne para compartir alimentos, saberes y rituales que buscan armonizar la relación entre los seres humanos, la naturaleza y el mundo espiritual. Es un tiempo para sanar heridas, reconocer errores y renovar el compromiso colectivo con la vida.
En los rituales participan personajes simbólicos fundamentales. Las Autoridades Tradicionales orientan la ceremonia; el Matachín representa al Dios Sol y la energía vital; San Juan encarna la resiliencia y la resistencia frente al genocidio vivido por los mayores; mientras que el Paraguay simboliza el engaño y la mentira presentes en los procesos de evangelización. Los bandereros, antiguas autoridades, acompañan el orden y la memoria del ritual.
El Becksnaté también abre sus puertas a visitantes, quienes pueden vivir una experiencia integral guiada por la comunidad: caminatas ancestrales, siembra, encuentros con sabedoras y sabedores, cine indígena, terapias de sanación y celebraciones colectivas. Más que un viaje, es una invitación a escuchar, aprender y reconciliarse con la tierra y con la historia viva del Putumayo.




