El asesinato del líder del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos, Martin Luther King Jr., el 4 de abril de 1968, conmocionó al mundo y desencadenó una de las investigaciones más grandes en la historia criminal del país. El responsable señalado fue James Earl Ray, un fugitivo con un largo historial delictivo que logró escapar durante semanas antes de ser capturado.
King fue atacado con un disparo mientras se encontraba en el balcón del Lorraine Motel, en la ciudad de Memphis, donde había viajado para apoyar una huelga de trabajadores sanitarios afroamericanos. El activista, que tenía 39 años, murió poco después, provocando una ola de indignación y protestas en todo Estados Unidos.
Tras el crimen, las autoridades iniciaron una intensa búsqueda para dar con el responsable. El principal sospechoso, Ray, había escapado de prisión tiempo atrás y se encontraba en fuga. La investigación movilizó a cientos de agentes y se extendió incluso fuera del país.
Dos meses después del asesinato, Ray fue arrestado en el Aeropuerto de Heathrow cuando intentaba viajar con un pasaporte falso. Su captura puso fin a una persecución internacional que había mantenido en alerta a las autoridades estadounidenses.
En 1969, Ray se declaró culpable del asesinato de Martin Luther King Jr. y fue condenado a 99 años de prisión, una decisión que evitó que enfrentara un juicio en el que podía ser sentenciado a la pena de muerte.
Sin embargo, pocos días después de admitir el crimen, el propio Ray se retractó. Aseguró que había sido parte de una conspiración más amplia y que un misterioso hombre al que identificó como “Raoul” lo había manipulado. Durante décadas intentó que su caso fuera reabierto, insistiendo en su inocencia.
El caso volvió a captar la atención pública en 1977, cuando Ray protagonizó una espectacular fuga de la prisión estatal de Tennessee junto a otros reclusos. La huida desató una enorme operación de búsqueda en la que participaron helicópteros, perros rastreadores y numerosos agentes.
Finalmente, el fugitivo fue localizado dos días después escondido entre la vegetación en una zona montañosa, lo que puso fin a su breve escape.
James Earl Ray murió en prisión en 1998, pero el asesinato de Martin Luther King Jr. sigue siendo objeto de debate y teorías sobre una posible conspiración detrás del crimen que marcó la historia de Estados Unidos.




