El aumento del crudo en el mundo vuelve a generar presión sobre los combustibles en el país y abre el debate sobre posibles ajustes en los próximos meses.
El incremento reciente en el precio del petróleo en los mercados internacionales ha vuelto a poner en discusión el comportamiento del precio de la gasolina en Colombia. El barril de referencia Brent superó los 100 dólares y llegó a niveles cercanos a los 118 dólares, impulsado por tensiones geopolíticas y cambios en la oferta global de crudo.
Este escenario genera efectos mixtos para la economía colombiana. Por un lado, el país se beneficia como productor de petróleo, ya que el aumento del precio del crudo puede traducirse en mayores ingresos por exportaciones. En 2025, los combustibles y productos de industrias extractivas representaron más de 19.000 millones de dólares en exportaciones, siendo el petróleo el principal producto vendido al exterior.
Sin embargo, el encarecimiento del petróleo también puede elevar el costo de los combustibles que se consumen dentro del país. Colombia todavía depende parcialmente de importaciones para abastecer su mercado energético: cerca de entre el 35 % y el 40 % de la gasolina que se consume es importada, lo que hace que el país sea sensible a las variaciones internacionales del precio del crudo.
Actualmente, el precio interno de la gasolina no responde de forma directa a los cambios del mercado internacional, ya que el Gobierno utiliza el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC) para amortiguar los aumentos y evitar fluctuaciones bruscas en el valor que pagan los consumidores. Este mecanismo busca equilibrar las diferencias entre el precio internacional y el precio interno del combustible.
No obstante, el reciente repunte del petróleo podría dificultar que continúen las reducciones en el precio del galón de gasolina que se han aplicado en los últimos meses. Analistas del sector energético advierten que, si el crudo se mantiene en niveles elevados, el Gobierno podría verse obligado a reconsiderar su política de precios para evitar un mayor impacto en las finanzas públicas. En este contexto, las decisiones que adopte el Gobierno en los próximos meses serán clave para definir si el precio de la gasolina se mantiene estable o si se registran nuevos incrementos en el mercado colombiano.




