La huelga que “paró” Islandia en 1975

El 24 de octubre de 1975, alrededor del 90 % de las mujeres del país decidieron hacer algo radical:

  • No fueron a trabajar.
  • No cocinaron ni cuidaron niños.
  • No realizaron tareas domésticas.

Esta jornada fue llamada “Día Libre de las Mujeres” (Kvennafrídagurinn). La idea era demostrar cuánto dependía la sociedad del trabajo de las mujeres, tanto remunerado como doméstico.

El impacto fue inmediato:

  • Escuelas y guarderías cerraron.
  • Fábricas, tiendas y servicios se paralizaron.
  • Muchos hombres tuvieron que llevar a sus hijos al trabajo.

Ese día algunos lo llamaron irónicamente “el viernes largo”, porque la vida cotidiana dejó de funcionar sin las mujeres.


¿Por qué protestaban?

En esa época las mujeres en Islandia enfrentaban:

  • Brecha salarial importante.
  • Discriminación laboral.
  • Muy poca representación política (solo alrededor del 5 % del parlamento).

La huelga buscaba visibilizar que su trabajo era esencial para toda la sociedad.


Qué cambió después

El impacto no fue inmediato, pero sí profundo. Entre los cambios que siguieron:

  • 1976: ley de igualdad de derechos entre mujeres y hombres.
  • 1980: elección de Vigdís Finnbogadóttir, la primera mujer presidenta elegida democráticamente en el mundo.
  • Más mujeres en política (hoy cerca del 46 % del parlamento).
  • Políticas como guarderías públicas y licencias parentales.
  • 2018: Islandia se convirtió en el primer país que exige por ley igualdad salarial en empresas.

Gracias a estas medidas, Islandia ha sido durante muchos años el país con menor brecha de género del mundo, según el Foro Económico Mundial.


En resumen:
La huelga de 1975 mostró de forma masiva el valor del trabajo de las mujeres y desencadenó cambios políticos y sociales que convirtieron a Islandia en uno de los países más igualitarios del mundo.

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