En las elecciones legislativas de 2022, el senador antioqueño Carlos Andrés Trujillo obtuvo más de 20.500 votos en La Guajira, un territorio donde no tenía trayectoria previa y que terminó convirtiéndose en su segundo bastión electoral después de Antioquia, donde superó los 99.000 votos. La magnitud de ese apoyo generó cuestionamientos sobre cómo un dirigente de Itagüí logró posicionarse por encima de varios líderes locales en un departamento históricamente dominado por clanes regionales.
Los recientes hechos ocurridos en carreteras guajiras, relacionados con la captura y posterior liberación de un escolta del secretario de la Cámara de Representantes de Colombia, Jaime Luis Lacouture, han reavivado las sospechas sobre el rol que este dirigente habría jugado en el ascenso electoral de Trujillo en esa región. En el operativo se encontraron $145 millones en efectivo y publicidad del representante Daniel Restrepo Carmona, considerado heredero político del senador paisa.
De acuerdo con investigaciones de medios nacionales, Lacouture —figura con arraigo político en La Guajira gracias a su influencia familiar y territorial, pues su madre, Cielomar Peñaloza de Lacouture, es la alcaldesa de Villanueva— habría sido determinante en la construcción del soporte electoral que permitió a Trujillo obtener ese caudal inusual. En 2022, Lacouture era magistrado del Consejo Nacional Electoral por el Partido Conservador, posición que reforzó su capacidad de intermediación política.
Reportes periodísticos indican que su estructura territorial, fortalecida desde los tiempos de la llamada «ñoñomanía» vinculada al exsenador Bernardo Miguel Elías, habría permitido articular un acuerdo entre Trujillo y el entonces alcalde de Uribia, Bonifacio Henríquez, también apoyado por el Partido Conservador. Ese nexo explicaría que solo en Uribia el senador obtuviera 10.032 votos, la mitad de su votación total en el departamento.
Durante el gobierno de Iván Duque, Trujillo habría impulsado gestiones humanitarias y proyectos de infraestructura para esa zona. Entre ellos, una obra por más de 31.000 millones de pesos para pavimentar 15 kilómetros hacia el corregimiento de Poportin, contratada con el Instituto Nacional de Vías (Invías), que debía entregarse en 2022, pero que para 2024 apenas registraba tres kilómetros ejecutados.
Este municipio también fue protagonista en el escándalo de corrupción en la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, que involucró la compra de carrotanques para La Guajira. Trujillo fue mencionado en medio de la controversia debido a su cercanía con el exdirector de esa entidad, Olmedo López, quien años atrás había sido su secretario de Ambiente en la Alcaldía de Itagüí.
Mientras el caso generaba repercusión nacional, Lacouture aseguró que un juez declaró ilegal la captura de su escolta y ordenó devolver el dinero incautado, rechazando las acusaciones sobre presuntos delitos electorales. Sostuvo que no se encontraba en el vehículo y que lo sucedido debe investigarse por posibles irregularidades del comando de Policía de La Guajira.
El escolta, Luis Alfredo Acuña, funcionario de la Unidad Nacional de Protección (UNP), recuperó la libertad tras ser interceptado con el dinero y el material publicitario dirigido a fortalecer la campaña del representante Restrepo, figura cercana a Trujillo y heredero de su curul.
El episodio ha reactivado interrogantes sobre la procedencia del voto del senador en La Guajira, la articulación política detrás de ese crecimiento y el verdadero alcance del poder regional de Lacouture.




