En el barrio Roma, localidad de Kennedy, la vivienda que durante más de 15 años albergó a Jimena Rivera hoy permanece reducida a escombros. Un derrumbe dejó la estructura inhabitable y marcó el fin de una etapa familiar construida con esfuerzo. Entre muros agrietados, techos vencidos y restos de concreto, la mujer observa lo que queda de su antiguo hogar, ahora convertido en un espacio vulnerable y expuesto.
El pasado 2 de marzo, desconocidos ingresaron al inmueble y aprovecharon la falta de cerramiento para cometer un hurto. Rivera relató que los intrusos se llevaron una estufa y un platero, además de revolver cajones y retirar cuanto objeto encontraron a su alcance. La escena que halló al regresar resultó devastadora: no solo enfrenta la pérdida de su vivienda, sino también la desaparición de pertenencias que aún conservaba en el lugar.
Sin respuesta
Jimena asegura que ha solicitado acompañamiento institucional para definir el futuro del predio y gestionar la demolición segura de lo que queda en pie. Sin embargo, afirma que no ha recibido una solución concreta por parte del Distrito. La falta de vigilancia y control facilitó el ingreso de delincuentes, situación que incrementa su preocupación y la de los vecinos.
La mujer insiste en que el riesgo estructural impide cualquier intento de recuperación, pero considera urgente que las autoridades intervengan para evitar nuevos hechos delictivos. Mientras espera una respuesta oficial, enfrenta la incertidumbre y el dolor de ver su historia familiar desmoronada, sumado al impacto de haber sido víctima de la delincuencia en medio de la adversidad.




